Formacions: islamofòbia de gènere i relacions no-monògames

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Actos

Estem en els darrers dies d’inscripcions de dues convocatòries per aquest nou curs referents a islamofòbia de gènere i relacions no-monògames.

D’una banda, encetem la 6ª edició del curs Islamofòbia i islamofòbia de gènere, aquest cop gestionat per QSL.

El curs s’ha impartit ja a l’Escuela de Empoderamiento de l’Ajuntament de Vitoria-Gasteiz, la Universitat de les Illes Balears. Consta de 18 hores repartides en 6 tardes, amb parts teòriques i parts pràctiques.  Treballem el coneixement no essencialista de l’islam i desenvoluparem el concepte  d’islamofòbia com a eix d’opressió i categoria d’anàlisi, afegint l’especificitat de la islamofòbia de gènere, sempre des d’una perspectiva decolonial

El curs es realitzarà els dies 7, 9, 14, 16, 21, 23 de octubre de 2015, de 17 a 20 h.
Lloc: Centre d’Informació i Assessorament per a Joves de Barcelona (CIAJ)

Per més informació, temari, bibliografia i inscripcions: http://www.qsl.cat/noticia/id/26

També tanquem aquests dies el periode d’inscripcions al Màster Gènere i Comunicació de la UAB, on estaré impartint algunes classes. Us podeu inscriure al màster sencer o a alguns d’aquests mòduls:

1. Gènere, comunicació i canvi social | Assignatures

2. Nous formats digitals. Eines per a la transformació social | Assignatures

3. Comunicació social, econòmica i cultural | Assignatures

4. Comunicació política  des d’una perspectiva de gènere | Assignatures

5. Gènere i discurs radiofònic i audiovisual | Assignatures

6. Representació de gènere als discursos gràfics i la publicitat | Assignatures

7. Mitjans, informació i construcció social | Assignatures

8. Contextos socials, gènere i mitjans de comunicació | Assignatures

 

 

També, aquest proper cap de setmana es realitzarà  a Lisboa el 1er Congrés de No-Monogàmies, on donaré una conferència sota el títol: “Desmuntar la monogàmia: molt més enllà de la qûestió de la exclusivitat”. Podeu seguir les nostres intervencions en directe aquí: http://live.fccn.pt/unl/fcsh/nmci-conference-2015/

 

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Islamofobia…¿y qué?

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Islamofobia...¿y qué?

(c) Isa

(c) Isa

(Publicado en Periódico Diagonal: https://www.diagonalperiodico.net/la-plaza/26255-islamofobia-y.html)

Desde que la palabra ‘islamofobia’ se ha puesto sobre la mesa, la incorrección política ha salido a defender su espacio en el debate, arrasando entre lo peorcito de cada casa. Desde las esferas más fascistas del entorno neoliberal, hasta las más neoliberales del entorno libertario, parece gracioso soltar ya no sólo el clásico “no soy islamófobo, pero…”, sino incluso el “soy islamófobo, ¿y qué?”.

La islamofobia es una categoría de análisis y un eje de opresión. No es una cuestión de sensibilidades, gustos o afinidades. Si nos urge revisar y rechazar los argumentos islamófobos que pudren nuestros discursos no es por mojigatería dialéctica ni por cobardía intelectual: es porque son argumentos inferiorizantes, opresivos y peligrosos.

Categoría de análisis

Islamofobia es, en breve, el odio hacia el islam y hacia las personas musulmanas o leídas como musulmanas, basado en un prejuicio sobre una dimensión única de lo que es islam y lo que es ser musulmán/a. La islamofobia y sus indicadores llevan décadas fijados y reconocidos internacionalmente a partir del informe Runnymede (1997).

El primer indicador es, precisamente, “ver o entender a las personas musulmanas como un ente monolítico y estático”. Bajo la etiqueta fantasma “personas musulmanas” aglutinamos a creyentes y/o practicantes, a formas culturales derivadas del islam y a personas leídas como musulmanas por cuestiones de racialización o extranjerización que pueden autodefinirse, o no, como musulmanas. Incluye un eje confesional, pero un eje cultural también y una mirada de clase.

Cuando hablamos de “mujeres musulmanas” no sólo las imaginamos veladas y sumisas, sino también heterosexuales, casadas, cisgénero. Siempre que escribo sobre el tema recibo comentarios airados que niegan la posibilidad de ser musulmana y lesbiana. La buena noticias es que la gente no necesita permiso para existir. Las musulmanas lesbianas existen. Las musulmanas trans existen. Algunas incluso llevan velo. Le pese a quien le pese.
Entender a las personas a partir de su dimensión única es esencialista y esencializador. Las personas estamos cruzadas por todos los ejes de la diferencia, y el islam es sólo uno de los posibles.

Islamofobia es, en breve, el odio hacia el islam y hacia las personas musulmanas o leídas como musulmanas

David Gaider acuñó la frase “privilegio es cuando crees que algo no es un problema porque no es un problema para ti, personalmente”. Cuando las personas musulmanas, reales o leídas como tales, denuncian actitudes islamófobas y las demás no les damos importancia, o nos sentimos ofendidas por la crítica, estamos ante un privilegio mal gestionado. Y estamos también ante un indicador de islamofobia: rechazar cualquier crítica vertida por personas musulmanas o entornos musulmanes.

La islamofobia está a menudo cruzada de racismo y xenofobia, pero no únicamente. El islam es un nuevo marco de invisibilidad: muchas personas no “salen del armario” como musulmanas en su entorno laboral o personal. Las mujeres que visten velo tienen poquísimas posibilidades laborales, incluso en puestos de hostelería, donde cubrirse el cabello debería ser una buena práctica. Si reivindicamos el derecho al propio cuerpo, tiene que ser para todas. Si nos preocupa que ese velo sea impuesto por un hombre violento, tenemos que luchar por una ley integral contra la violencia machista. En Cata­lunya, en 2014, el 60% de las peticiones de orden de alejamiento fueron denegadas. El machismo es transversal. Pensar que una situación de violencia se puede identificar a través de una prenda de ropa es estúpido. Sin más.

La islamofobia como excusa

Si la violencia es transversal, las estrategias para boicotearla también tienen que serlo. El más cutre de los argumentos islamófobos es aquel que se presenta bajo el titular “en sus países…”. Carlos ‘el Yoyas’, participante de Gran Hermano, lo resume así de claro: “Si voy a Marruecos, mi mujer no podría ir con minifalda ni aunque a mí me saliese de las pelotas”. Sus formas son grotescas, pero la idea de fondo resuena en infinidad de espacios, en una imagen con dos vertientes.

Por un lado, extranjeriza a las personas musulmanas, lo cual, sí, también es un indicador de islamofobia según Runnymede. “Sus países” son la fantasía exótica de una Europa que se quiere blanca y cristiana. Los y las musulmanas europeas son europeas. Los matices, los peros, son la marca de un racismo que va cambiando sus formas, pero no sus fondos.

Aquí tampoco hay posición neutra: o deconstruimos, o estamos alimentando la corriente principal de este desastre 

Por otro lado, justificar la violencia contra las personas musulmanas en Europa como forma de “reciprocidad” por las violencias y las injusticias que ejercen algunos gobiernos o grupos contra esas mismas poblaciones demuestra que el fondo de la cuestión no es el interés por las personas, sino por algunas personas.

La población musulmana es la principal víctima de la barbarie violenta de Al-Qaeda o Daesh –“el Estado Islamoide”, como me enseñó a llamarlo Hajar Samadi, responsable de la Asociación de Mujeres Musulmanas Bidaya-Euskadi–. Los y las que están luchando en la primera línea de fuego en Siria e Iraq son esas personas que nombramos musulmanas. Acti­vistas kurdas como Dilar Dirik denuncian la apropiación islamófoba de las luchas de las mujeres de Kobane. Esas mismas heroínas kurdas, si viviesen en Europa, se­rían sospechosas de sumisión, violencia y sectarismo por la sola resonancias de su nombre.

No podemos seguir con los argumentos simplistas de patio de colegio: que si “al final no podremos hablar de nada”, que si “ahora resulta que todo es islamofobia”… Estas frases son la excusa de una pereza intelectual que pretende seguir apoltronada en el privilegio. Y que se lo puede permitir, porque desde las cumbres todo parece anodino.

Aquí abajo, la extrema derecha avanza usando el discurso islamófobo y la vida nos está dando fuerte. Y aquí tampoco hay punto medio, posición neutra: o resistimos, desmontamos y deconstruimos activamente, o estamos alimentando la corriente principal de este desastre.

 

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Islamofobia de barra de bar. En respuesta a Rafael Reig

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Islam, Islamofobia de barra de bar

 Enlace: http://www.eldiario.es/zonacritica/Islamofobia-barra-respuesta-Rafael-Reig_6_365423483.html

Publicado por primera vez en eldiario.es, el 11/03/2015

Bloque 8 de Marzo "Soy mujer, soy libre, visto como quiero" Foto: lara Mazagatos

Bloque 8 de Marzo “Soy mujer, soy libre, visto como quiero” Foto: lara Mazagatos

Hacer afirmaciones tan sencillas y evidentes como que “la islamofobia es el antijudaísmo del siglo XXI” provoca actualmente reacciones de una violencia insospechada. Hay quien me han tildado de antisemita (sic), islamofílica y manipuladora; otros, como Rafael Reig en su columna –que directamente tituló “A Brigitte Vasallo”–, han insinuado que defiendo la lapidación, la obligatoriedad del velo y las violencias contra las mujeres. No sé ante qué perversión de la mente nos encontramos cuando denuncio las violencias contra las mujeres musulmanas y alguien deduce que defiendo la violencia hacia esas mismas mujeres. Pero sí sé ante qué estamos cuando se pueden escribir cualquier tipo de barbaridades sobre la población musulmana o sobre las personas que reivindicamos sus derechos como los propios de una sociedad libre, sin que apenas salten las alarmas. Tenemos la sensación de que insultar a esa ciudadanía de segunda es algo divertido, canalla, incluso moderno. Y gratuito.

Pero no lo es.

Rafael, te voy a explicar por qué escribir una columna que relaciona alegremente las lapidaciones con la islamofobia, que me llama machista por denunciar la violencia contra las mujeres musulmanas, no es gratuito, bien al contrario. Pagamos un precio social muy alto por el racismo, la xenofobia, el machismo y sí, también la islamofobia. Son monstruos que alimentamos sin cesar y que nos acaban devorando si no tomamos consciencia urgente de su existencia.

Mientras escribo, Pegida, el movimiento xenófobo alemán, apoyado por Plataforma per Catalunya, altamente xenófoba también y con amplia presencia en los ayuntamientos catalanes, han convocado una manifestación en l’Hospitalet de Llobregat bajo el lema “contra la islamización de Europa”. Los partidos de extrema derecha, como el Front National francés, vuelven a ocupar amplios espacios políticos en Europa, y todos ellos basan sus discursos del odio en argumentos islamófobos. Cada año se registran en el continente europeo miles de ataques a personas musulmanas. No exagero las cifras: el informe anual del Collectif contre l’Islamophobie en France registró solo en 2013, y en ese país, 661 actos islamófobos, 640 de ellos dirigidos a personas. La mayoría de actos dirigidos a personas, puntualizo, son contra mujeres. El asesinato de Khaled Idris Bahray, el 12 de enero de 2015 en Dresden, se acompañó con la pintada de svásticas en su edificio. Estos ejemplos, Rafael, están lejos de ser casos aislados: son una pandemia y son crímenes de odio con la islamofobia como denominador común.
Mi trabajo va sobre todo esto. No va sobre la demonización burda e infantil de un Occidente del que, si mis cálculos no fallan, también formo parte. Tampoco va sobre la defensa, desde el relativismo cultural, de prácticas machistas y misóginas en cualquier lugar del mundo: no me atribuyas a mí tu simpleza.

Lo que yo hago es denunciar los crímenes de odio y los discursos que los alimentan. Los grandes discursos y las pequeñas columnas llenas de veneno cotidiano.

La islamofobia, te advierto para atajar la duda de si estamos exagerando, no es una cuestión de sensibilidades, sino una categoría de análisis reconocida internacionalmente desde hace décadas. Las ciencias sociales nos han proporcionado indicadores acotados para observar la realidad desde puntos de vista que no se empantanen en los discursos del odio ni en miradas etnocéntricas. El estudio referente en la materia, que publicó el Runnymede Trust en el año 1997, muestra como primer indicador pensar o nombrar el islam como un monolito uniforme y estático, es decir, ignorando toda su riqueza, su diversidad y su complejidad. Los ejemplos que usas en tu artículo dan de lleno en ello: la repudiación, la lapidación y todo tipo de atrocidades contra los derechos de las mujeres corresponden a la realidad sanguinaria de algunos países musulmanes (que como mujer y como feminista denuncio con una intensidad que posiblemente ni conozcas), pero a menudo obviamos que las víctimas de estos horrores también son musulmanas. Que lo son los asesinos del EI, pero también las combatientes de Kobane y la gran mayoría de personas que están en la línea del frente haciendo resistencia.

Esas mismas mujeres musulmanas que tanta pena te dan en Arabia Saudí o en Afganistán, son las mismas que no te dan pena alguna cuando sufren violencias en Francia o en España. Al contrario, denunciar la situación de las mujeres musulmanas en Afganistán mola, pero hacerlo en España contribuye, según tus palabras, “a la denigración del movimiento feminista y por tanto al machismo”. Nombrar solo a unos y obviar a los demás forma parte de la violencia implícita en la invisibilización de las luchas y los sufrimientos. Y, efectivamente, es un discurso islamófobo.

La lapidación, los matrimonios forzados, incluso infantiles y, volviendo al velo, la obligatoriedad o la prohibición sobre la vestimenta de las mujeres son prácticas aberrantes respaldadas por ley en algunos países musulmanes, pero ni en todos ellos, ni, desgraciadamente, solo en países musulmanes. Estos países, además, no solo son musulmanes, sino que algunos de ellos también son dictaduras, e incluso dictaduras respaldadas por países “tan feministas” como Estados Unidos o Francia, que bien podrían condicionar su apoyo al respeto de los derechos fundamentales de las mujeres, pero que prefieren pasar por alto ese pequeño detalle.

El marco legislativo (eso que tú llamas sharia confundiéndolo con el fiqh) de, por ejemplo, Indonesia, nada tiene que ver con el marco de Afganistán. El de Bosnia-Herzegovina, nada que ver con el kazajo. Hay 83 países en el mundo que condenan la homosexualidad. De estos 26 son de mayoría musulmana. Escribiría “solo” 26, pero se me parte el alma de hacerlo. Porque 26 siguen siendo muchísimos. Pero no son todos, como el discurso islamófobo nos quiere hacer creer.

El islam no es un monolito: solo la islamofobia –y a los indicadores me atengo–, nos permiten nombrarlo como tal sin que se nos caiga la cara de vergüenza de tanta ignorancia. Solo la islamofobia nos permite justificar la violencia que sufren las personas musulmanas en Europa a partir de las prácticas monstruosas que llevan a cabo algunos gobiernos contra sus ciudadanos y ciudadanas, de nuevo musulmanas. Justificar violencias o prácticas discriminatorias, por cierto, es el séptimo indicador de islamofobia según Runnymede.

Por otro lado, las leyes que rigen la vestimenta de las mujeres, el velo en concreto, no son exclusivas de países musulmanes. La imposición y la prohibición parte de la misma base: la infantilización de las mujeres y la violencia legal sobre sus cuerpos. Que en Irán se nos libere cubriéndonos o en España se nos libere prohibiéndonos cubrirnos forma parte de la misma política de imposición que poco tiene que ver con nuestros derechos. Si realmente nos preocupan las violencias machistas, necesitamos con urgencia una ley integral que nos acoja a todas: veladas y desveladas. Una ley que ni llega, ni genera los airados apoyos de sectores de dudoso feminismo que sí apoyan las prohibiciones sobre las musulmanas.

En cuanto a mi perspectiva feminista, de la cual dices que estando yo aquí, ya no hacen falta machistas, paso a aclarar un par de puntos.

Creo en un feminismo descolonizado e interseccional. Eso significa que mi mirada sobre las mujeres y sobre nuestra situación en el mundo incluye todos los ejes de la diversidad y de la opresión. Las mujeres no solo somos musulmanas o no musulmanas. Estamos también atravesadas por la orientación sexual (sí, hay musulmanas lesbianas, imagínate), por nuestra identidad de género, nuestra clase social, nuestra raza, nuestras diversidades funcionales, nuestra edad, nuestra situación administrativa y legal, los contextos políticos en los que habitamos y las luchas en las que nos inscribimos, entre una infinidad más de variantes. Y me relaciono con los feminismos y con las mujeres a partir de todos esos ejes y teniendo muy en cuenta que mi posición es de privilegio en tanto que feminista blanca y europea. Y no dejo de serlo por mucho que me disguste, o me incomode nombrarme así. Hay unos privilegios estructurales que no solo uso, sino que disfruto. Este artículo es uno de ellos. Porque en la conferencia a la que te remites para atacarme yo no estaba sola: estaba en la mesa con Hajar Samadi, pero a ella, ni la nombras. Ni la ves. Mi privilegio blanco también es eso: la visibilidad.

Mi conocimiento y mi perspectiva se sitúa en un lugar, un espacio y un recorrido válido como cualquiera sí, pero horizontal. Que mi perspectiva sobre el mundo y sobre la “liberación” femenina, sea lo que sea que significa eso, no es ni la única, ni la más valiosa. Es una de ellas. Y desde ahí lucho yo contra la islamofobia en España, y desde ahí acompaño y me dejo acompañar por las luchas de las mujeres musulmanas. Ni más ni menos.

Con todo esto, me pides que, por el bien de las mujeres, recapacite sobre mi actitud respecto a la islamofobia. Por el bien de las mujeres. Te contesto lo que le dijo “mi madre” Sojourner Truth a otro hombrecito osado como tú, hace ya un par de siglos. “¿Y acaso yo no soy una mujer?”

¿Te sigue pareciendo ahora que mi discurso es amigo del machismo? ¿Que hago que las reivindicaciones feministas se tomen a pitorreo? ¿Que propicio chistes de barra de bar?

Si es así, arriba las copas, compañero. Mientras tú te pitorreas, Pegida se manifiesta en L’Hospitalet y el fascismo crece en Europa. Brindad a nuestra salud los que os quedáis mirando desde la barra del bar: muchos de nosotros y nosotras no vamos a descansar hasta conseguir pararlo.

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Cómo se hace un taller online sobre relaciones no-monógamas

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Cómo hacer un taller online

#OccupyLoveEstoy recibiendo mails que me preguntan cuestiones sobre el curso online “Cómo romper la monogamia sin dejarnos la piel en el intento”. Intento contestarlas aquí, en una especie de FAQ, así a lo bruto…

1. En qué se diferencia el taller presencial del curso online?

El taller presencial dura 4 horas y el online dura 6 semanas, así que tenemos tiempo de profundizar y digerir más los contenidos. Está claro que perdemos la posibilidad de contacto, pero ganamos privacidad y la posibilidad de interactuar con personas que están a mucha distancia y que con las que nunca podríamos hacer un curso.

2. Cuál es la metodología?

El taller se divide en 3 bloques de 2 semanas cada uno. Para cada bloque haré una introducción en video para situarnos en la cuestión y dar puntos a pensar en común. Por ejemplo, para el primer bloque hablaremos de la monogamia como sistema, para analizar de qué manera construimos nuestros amores y quién dicta lo que sentimos y cómo lo sentimos. Para ello usaré ejemplos de la película Matrix, que vista con ojos amorosos es una maravilla :)

Por lo demás, os ondré ejercicios concretos basados en películas, canciones etc…

Hemos preparado, además, una especie de DAFO amoroso para que analicéis, vosotrxs mismxs, qué os gusta del tipo de relaciones que tenéis, sean las que sean, y qué quereis modificar. El curso no pretende enseñaros cómo hacer las cosas, no quiere sustituir un dogma por otro, sino acompañar las reformulaciones y enfatizar en algunas herramientas que acaban siendo comunes: el cuidado y el autocuidado, la comunicación, la gestión de los celos, etc…

3. Cuánto tiempo tenemos?

Sé que debería calcular cuánto tiempo se necesita para seguir el curso, pero soy incapaz… Por la experiencia de otros cursos que he dado, os puedo contar que iré corrigiendo ejercicios sobre la marcha, a medida que los hagáis, que si alguien no sigue el ritmo mayoritario me puede mandar sus ejercicios por mail aparte y, por supuesto, bajarse los materiales e ir haciendo incluso cuando acabe el curso….

4. Podemos agruparnos para hacer el curso y que nos salga más barato?

Claro, podéis agruparos tanto como necesitéis. Yo por mi parte necesito tener una sola persona interlocutora. Cada matrícula del curso para mí son unas horas determinadas de trabajo de corrección y de seguimiento, así que para hacerlo equitativo para todxs, agrupaos si os va bien, comentádmelo si queréis para que yo lo tenga en cuenta en mis respuestas, y también haced vosotrxs el trabajo grupal para facilitar mi tarea.

Si tenéis alguna pregunta más, mandame un mail a perderelnorte@gmail.com

Tenemos también un evento en FB para comentar más cosas previas. Y recordad que cerramos matrículas en breve: http://www.jotformeu.com/Esberla/inscripcionoccupylove

 

 

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Taller ONLINE #OccupyLove: Cómo romper la monogamia sin dejarnos la piel en el intento

Written by Brigitte Vasallo. Posted in #OccupyLove online, Actos



300x500cómo romper la monogamia sin dejarnos la piel en el intento

Inscripciones: hasta el 8 de mayo
Duración: 6 semanas
Inicio: 11 de mayo
Modalidad: online
Conduce: Brigitte Vasallo
Precio: 80€

Sobre el curso

Este curso es un espacio de reflexión común sobre la monogamia como sistema y sus líneas de fuga. Sobre las dificultades que encontramos para crear relaciones desde lugares distintos y las herramientas que tenemos para hacerlo sin hartarnos de sufrir. Desde el cuidado, el autocuidado y la alegría.
En este curso ni tenemos ni queremos fórmulas mágicas o definiciones de las maneras correctas e incorrectas de estar y de sentir. Estamos donde estamos, sentimos como sentimos. Reflexionaremos sobre las estructuras y las construcciones culturales de nuestros amores, investigaremos a qué aspiramos y de qué manera podemos caminar hacia donde queremos ir.

¿A quién va dirigido?

A cualquier persona que tenga ganas de conocer alternativas a la monogamia, explorarse a si misma y a sus creencias, y a crear colectivamente estrategias y herramientas para vivir la no-monogamia sin sufrir.

Programa

1. ¿De dónde venimos?

  • La monogamia como sistema
  • ¿Qué nos gusta de la monogamia y qué no nos gusta?
  • Trabajo colectivo sobre los miedos y las necesidades


2. ¿Dónde queremos ir?

  •  Posibles formas de relaciones no-monógamas
  • La policía de la monogamia
  • Lo queremos todo… ¡y lo queremos bonito!
  • Trabajo colectivo sobre el vínculo y la libertad


3. Herramientas de transformación

  • El cuidado y el autocuidado
  • Apuntes de comunicación (y autocomunicación) no violenta
  • Límites y acuerdos


Metodologia

El curso se divide en 3 bloques temáticos de dos semanas cada una, donde trabajaremos a través de documentos teóricos, foros de debate tutorizados, ejercicios y cinefórum.

Inscripción

Para inscribirte al curso rellena este formulario!

Dudas y preguntas

Te las respondemos todas a formacio@esberla.cat!

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La música árabe… ¿existe?

Conferencia en Casa Árabe

Sons de l’islam: la mesquita