Lorca en Marruecos
El momento estrella de la televisión en los países musulmanes es la hora del almuerzo durante el mes de ramadán. Sin mirar estadísticas me atrevo a compararlo con el primer anuncio del año en España, el que aparece justo después de las campanadas del 31 de diciembre. En esa franja horaria, las series de televisión luchan por llevarse la audiencia y las cadenas sacan sus mejores joyas para lograr destacarse.
Al tiempo que se cumplían 76 años del asesinato de Federico García Lorca, leo en Webislam que la cadena de televisión marroquí 2M ha apostado durante este ramadán por la serie Bnat Lella Mennana, esto es, Las hijas de la señora Mennana. La obra es una adaptación de La casa de Bernarda Alba que llevaba años circulando por los teatros. Está ambientada en un hogar del norte de Marruecos, en Chaouen, donde Lella Mennana guía con mano de hierro el destino de sus cuatro hijas.
A principio de 2012 se pudo disfrutar en Londres de una versión iraní de esta misma obra. Y The house of Bilqis Bibi es la versión pakistaní de la misma.





Es gracias a ella que todos los marroquíes hablan el dialecto egípcio y que todos los argelinos pueden burlarse a gusto de un almibarado acento libanés que, a pesar de todo, entienden. Por supuesto, el flujo nunca es a la inversa: el norte de África no produce material televisivo exportable al resto de países y, por tanto, el resto de árabes no entiende los dialectos norteafricanos. Es también gracias a los canales por satélite provenientes del golfo Pérsico u Oriente Medio que todas las árabes se visten, se peinan y se operan la nariz igual. La televisión recuerda al mundo árabe que tiene un universo cultural propio.