Mujeres, mística e islam

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Islam, mística e islam, mística e islam, Mujeres, Queer, Sufismo

nizamiOs dejo un artículo interesante de Camille Adams Helminski sobre mujeres y sufismo (la mística, o experiencia de lo divino, dentro del islam). La autora hace un recorrido, breve pero intenso, por diversas figuras femeninas de primera línea dentro del pensamiento mistico y que, inexplicablemente, han sido totalmente apartadas del conocimiento general. No clamemos al cielo: esto no tiene que ver con el islam, sino con el patriarcado: hace una semanas leía con desespero el libro La teología feminista en la historia, de Teresa Forcades, y el panorama en el cristianismo es también desolador: de las maestras y sus discípulos solo estudiamos a los discípulos. Si eso no es discriminación…

En cualquier caso, os dejo el artículo de Helminski y lo clasifico en Islam, sí, pero también en Queer. ¿Por qué? Pues por esta maravillosa frase: “Aunque en este mundo de dualidad podemos adoptar distintas formas, en última instancia no existen hombres y mujeres, sino solo el Ser”.

El artículo, aquí.

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Sufismo: insaciable deseo de infinito

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Islam, Sufismo, Turquía

derviche

(CC) Mizrak

 

Mercan Dede es un músico de electrónica turco que reside en Canadá, se decolora el cabello y dedica sus discos al “compañero de mi vida”, el guapo dj canadiense Jarret Gibbons. Su último trabajo contiene una carta de amor encendido a su maestro, Yalal ud-Din Rumi, también conocido como Mevlana, poeta y místico del siglo XIII. La portada muestra un ángel vestido de derviche (o un derviche con alas) sobre el perfil de Estambul.

En 1998, aparecía en el mercado el disco en el que Madonna, Goldie Hawn… y ¡Demi Moore! recitaban poemas de este mismo autor.

En la época del terror, cuando el islam es el demonio ¿qué tiene este Rumi para haberse convertido en un fenómeno de la música pop y atraer a gentes tan dispares?

Anoche estuve allí y aquel ídolo clemente…

Yo era todo súplica y él todo caricias.

Pasó la noche y no acabó nuestra historia.

No es culpa de la noche: nuestra historia era larga.

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