Prostitución infantil: no es la cultura quien las viola, son los turistas
El País Semanal publica hoy un reportaje espeluznante sobre prostitución infantil en Camboya del que me interesa especialmente un dato:
“El negocio de la prostitución ha vivido tres periodos de desarrollo en este país: la colonización francesa, la llegada de militares americanos y otros extranjeros durante la guerra de Vietnam y, posteriormente, del personal de la UNTAC (United Nations Transicional Authority) a principios de los noventa. Y ahora, la del florecimiento del turismo occidental”.
De las múltiples veces en que he sentido vergüenza de ser europea (algo que soy, por otro lado, de manera totalmente desapasionada), la peor sucedió en Tailandia al visitar una atracción turística de lo más común: un prostíbulo, donde las trabajadoras eran todas tailandesas y los y las clientas, europeos. Donde las condiciones eran evidentemente miserables, donde la edad de los clientes triplicaba (como mínimo) la de las trabajadoras y donde la violencia (no sólo conceptual) era perfectamente palpable.
