Violencia sexual y migración
Escribo este post un viernes por la tarde. Por lo tanto, concluyo la semana y lo hago con una mala noticia… y una buena.
La mala está contenida en un informe de Médicos sin Fronteras que acabo de leer. Aclaro que el informe tiene casi un año, sin embargo relata una realidad tristemente vigente. Bajo el título Violencia sexual y migración analiza el testimonio de 63 mujeres en proceso migratorio agredidas sexualmente durante su éxodo y atendidas por MSF en Rabat y Casablanca entre mayo de 2009 y enero de 2010. Las edades de estas mujeres oscilan entre los 2 (¡dos!) y los 40 años.
El informe narra la extrema vulnerabilidad de estas mujeres durante un camino penoso que realizan sin dinero, sin papeles y sin protección alguna. Se puntualiza, además, un dato sangrante: el 70% de ellas emprendieron la ruta precisamente huyendo de situaciones de violencia en sus lugares de origen, por conflicto armado, persecución política o violencia doméstica. “Sólo” el 30% migraron por motivos económicos si bien, desde mi punto de vista, la pobreza es también una forma de violencia.
Dejo aquí un único testimonio, narrado desde el fatídico paso de Maghnia, en Argelia, hacia Oujda, ya en territorio Marroquí. “Una recién llegada a Maghnia es de quien quiera; no puede negarse, no puede irse, todo se paga con sexo. Aunque vaya con su bebé o con su hijo, toda mujer debe pasar por lo mismo”.
Animaos a leerlo. Son sólo 11 páginas. Escuetas y devastadoras, pura y cruda realidad.
Y después de haberos revuelto las tripas, os doy la buena noticia: mañana es 15 de octubre y saldremos a la calle para mejorar el mundo. Ya vendrán lxs aguafiestxs y lxs escépticos. De momento estamos en la noche previa: el momento mágico en que el futuro, el mañana, aún es posible.

