La música no tiene patria (ni falta que le hace)

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Argelia, Música (s) árabe (s), Músicas

bandera de argelia

(c) mimundo.org

En todas partes se dan malentendidos culturales, en todas partes crecen los prejuicios y despuntan los estereotipos. En Cataluña se entiende por rock todo aquel que se hace en catalán, en castellano o en inglés. Si haces rock en árabe recibes la etiqueta de world music y tu rock empieza a escucharse como se escucha una música tradicional venida de un lugar lejano y mítico. Te quedas así en una especie de tierra de nadie: demasiada guitarra eléctrica para la escena de la música tradicional, demasiado árabe para el mundo del rock.

El pasado mes de abril (de 2010), Yacine Belahcene, cantante de Nour i ex cantante de Cheb Balowski fue a Argel con una buena representación de esta Cataluña que es tierra de nadie y de todos, de estos catalanes que son demasiado y demasiado poco a la vez: Yanis Papaioannou, el Rubio, Ildefons Alonso, Marcos Luna i él mismo, un catalán de Argelia o un argelino del mundo. Iban a presentar su proyecto Yacine & Oriental Groove, una banda que se mueve por un repertorio de temas árabes, que retoma canciones de Cheb balowski, que versiona a Cheikha Rimitti y presenta composiciones propias en árabe y catalán, siempre pasadas por el tamiz de lo que no pueden evitar ser: una banda de rock. Los acogía la sala Ibn Zaydoun de Argel dentro de un ciclo dedicado a los músicos en el exilio, y una parte del público estaba tan desorientada como lo están los grupos de danza del vientre que se plantan en los conciertos de Rachid Taha. En este caso, el estereotipo jugaba a la inversa: un grupo de España tiene que hacer, necesariamente…¡flamenco! Así que en cuanto se arrancaron la batería y las guitarras, una decena de personas abandonaron la sala muy enfadadas. ¿Cómo se puede venir de España y no hacer flamenco?

Pues de la misma manera que se puede venir de Argelia y no hacer world music.

Pero, com en todas partes, afortunadamente, después del prejuicio viene la calma. El concierto siguió adelante con un público heterogéneo, formado por jóvenes pero también por gente mayor, por hombres y mujeres, por familias con actitud abierta hacia una propuesta inesperada, con muchas ganas de divertirse, de descubrir y de pasar una tarde agradable.

Era la tercera vez que Yacine tocaba en Argel y el público se comportó como lo hace siempre: antes que nada, agradecido. Es lo que tiene tocar en una ciudad con una oferta cultural muy reducida, en un país donde los visitantes son escasos, asustados por el recuerdo de una guerra civil que en realidad nunca se llegó a declarar y que se acabó de la misma manera: como si no hubiese pasado. Pero pasó, ¡y tanto que pasó! La década de los 90 fue terrible: nadie salía a la calle en las ciudades, había mucho miedo, nadie confiaba en nadie.  En las zonas rurales la gente vivió un auténtico infierno…pero los y las argelinas salen adelante, siempre.

Alger hace tiempo que recuperó la calma y ahora ha recuperado, también, el carácter: vuelve a ser una ciudad positiva, alegre, llena de vida y de ganas de vivir. Y la escena cultural argelina, después de muchos años de deslumbrarse en el espejo francés, está descubriendo que se puede hacer cultura para los argelinos, que el futuro está allí, en el país, que es allí donde se tiene que construir y es allí donde, lo que tenga que venir, sucederá.

 

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Este trabajo de Brigitte Vasallo y Yacine Belahcene tiene licencia de Creative Commons Attribution-Noncommercial 3.0 Spain License.

Fue publicado originariamente en número 17 de la revista Sons de la Mediterrània

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