…¿Beckham?…¿Qué Beckham?

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Egipto, Líbano, Música (s) árabe (s), Músicas

Amr Diab y pepsiExplicar el mundo árabe a través del Islam es como explicar España a través de la paella: una solución fácil pero totalmente bizca. El llamado mundo árabe son 22 países y 250 millones de personas, muchas de ellas ni siquiera árabes (como los amazigh del norte de África) y muchas ni siquiera musulmanas (como los maronitas libaneses, los coptos egipcios, los judíos de todas partes y los laicos de ningún sitio). Visto así nos podríamos preguntar ¿qué tienen en común una joven judía de Damasco y un chico bereber de Argelia? Una posible respuesta es que comparten los mitos, los héroes.

Abdelhalim Hafez

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Egipto

abdelhalim hafezAbdelhalim Hafez (Egipto, 1929, 1977) es el nuero que todas las madres sueñan, el héroe romántico de todas las historias de amor triste. Un hombre guapo, eternamente joven por culpa de una muerte prematura, con una voz melodiosa y un enorme despliegue de medios que hicieron de él el novio impecable del mundo árabe.

Abdelhalim Hafez, niño huérfano, logró abrirse camino en una época  difícil, pues coincidió en el tiempo con los 3 grandes cantantes de la música árabe: Oum Kelthoum, Farid el Atrache y Mohamed Abdelwahab. Brillar al lado de semejantes monstruos no era una tarea sencilla, sin embargo Abdelhalim supo encontrar su lugar. Opuso a la elegancia aristocrática de Farid el Atrache la proximidad y al virtuosismo de Mohamed Abdelwahab, un carisma arrollador.

El amor, el amor y el amor, siempre cantado desde la postura del héroe caído que los mitos sobre su vida contribuían a alimentar: prometido a una joven que murió justo antes del matrimonio, en continuo vagar con su dolor por el mundo y afectado de una enfermedad crónica, la esquistosomiasis, que acabó matándolo con apenas 48 años.

Cuenta la leyenda que hubo varios suicidios relacionados con su muerte.

Los grandes sabios de la música lo acusan de frívolo (son los mismos que acusan de populista a Oum Kelthoum). Aunque lo fuese, su frivolidad sonaba así:

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Um Kulzum, allí donde las formas no alcanzan

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Destacadas, Egipto, Músicas

El 3 de febrero de 1975, cuatro millones de egipcios conmocionados se echaban a las calles acompañados por miles de personas que se habían desplazado hasta el Cairo y, en la distancia, por otros millones del mundo entero que lloraban con ellos. El ejército tomó las calles, se paralizaron las emisiones de radio y televisión, y se declararon varios días de luto oficial. No era el fin del mundo, pero sí el final de un mundo: había muerto Um Kulzum.

Dice Michael Goldman, director del magnífico documental “Oum Kelthoum, a voice like Egypt” que ella “tenía la musicalidad de Ella Fitzgerald, la presencia pública de Eleanor Roosevelt, y la audiencia de Elvis Presley”. Tenía y tiene: desde hace 75 años, Oum Kelthoum es la número uno indiscutible en el mundo árabe, la que sigue vendiendo más discos, la que se programa con más asiduidad en las radios, en las televisiones, la que más retratos tiene colgados en las paredes de los colmados, de los cafés, desde la medina de Casablanca hasta el Bagdad en llamas, pasando por Dakar, por Jartum, por Paris. En los pueblos de montaña, donde aún no alcanzan la televisión ni sus estrellas poperas, se escucha a Oum Kelthoum; en las grandes ciudades, las familias respetables la adoran como expresión clásica del refinamiento árabe, y los chicos malos del instituto la adoran por su cantar desgarrado, que acompaña tan bien las fumadas clandestinas de hachís. Ella es para todos y en todo momento. Um Kulzum es indiscutible.