(Traducció de l’entrevista apareguda al nº 254 del Time Out Barcelona. Podeu llegir l’original català aquí )
Brigitte Vasallo es mediadora intercultural y está muy ocupada: nos ofrece claves para entender el islam.
¿Qué es eso de Colectivo Cautivo en lo que estás metida?
Es un proyecto para promover la alegría intercultural y la convivencia entre diferentes. No entre diferentes culturas, porque no tenemos muy claro que existan diferentes culturas, sino entre personas diferentes. Menos la oveja Dolly, todos y todas somos producto de la diversidad.
¿Y por qué nos cuesta tanto, entonces?
Es la diversidad sobrevenida la que nos da miedo, como consecuencia del desconocimiento. Por eso nosotros trabajamos para difundir el conocimiento a través del escenario y de los espacios formativos, y siempre con la música como instrumento.
Tu ámbito es el islam…
Trabajo sobre todo con el mundo árabe. Hay muchas cosas que aprender de ello que te suponen una bofetada interesante. Yo entré en contacto con el islam a los 18 años cuando me instalé en Marruecos para ir viajando de un lado a otro. Tenía muchas ganas de aventura y mucho orientalismo en la cabeza. Debía ser un viaje de 3 mesos y aún no he regresado…
¿Por qué te convertiste en mediadora?
Al volver a casa escuché cosas que no tenían nada que ver con lo que yo había visto y vivido. Entendí que tenía que explicar mi vivencia y, a medida que lo hacía, surgían más interrogantes. Cuantas más preguntas me hacían, más me hacían a investigar.
¿Cuáles son los prejuicios más difíciles de vencer?
Así como el cristianismo no es la inquisición, el islam no son los talibanes. Los musulmanes no solo se definen porque son musulmanes, sino que son personas con sus opiniones, con sus matices. El tema de las mujeres es muy difícil de explicar porque no nos llegan las luchas de las mujeres musulmanas. Queremos predicar nuestro modelo de mujer liberada cuando tampoco se puede decir que nos haya salido tan bien…
Un tema espinoso
Te pondré un ejemplo. En mis conferencias ofrezco diversos modelos de feminidad a través de la música. Hay una petarda libanesa que sale en un video desnuda y metida en una bañera con leche y Corn Flakes. También muestro a la egipcia Umm Kulzum, que es una mujer que salió a escena sin ninguna de las jugadas femeninas de seducción. Su apuesta era musical. A veces, el público me comenta: “No sabíamos que en el islam hubiese mujeres tan liberadas”. ¡Y se están refiriendo a la petarda! Eso nos lleva a una reflexión interesante sobre nuestra propia liberación.
Una de las próximas convocatorias de vuestro colectivo es pronto, ¿verdad?
Sí, el 28 de febrero (de 2013), en l’Espai Avinyó de Barcelona, daré una conferencia con audiovisuales y música para mostrar facetas del islam que normalmente no se ven. También tenemos entre manos un proyecto con la Nau B1 de Granolleres, un espacio de creación y difusión musical.
¿Y tienes buena conexión con la comunidad musulmana de aquí?
Sí, hay una relación muy buena. Piensa que yo soy muslim friendly y están hartos de que no se les vea con buenos ojos.
Con la crisis ¿han aumentado los prejuicios?
Estamos ante un panorama que asusta proque en lugar de señalar a los verdaderos responsables, senyalamos al “otro”. La lucha tiene que ser en sentido vertical, no en horizontal.
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