Pikara Magazine me ha cambiado la vida (a mejor)

Written by Brigitte Vasallo. Posted in General

10615968_891448707549222_5075041739272171087_nLa revista Pikara Magazine ha abierto un espacio que se sitúa entre todas esas lecturas teóricas feministas y políticas en las que nos empapamos (embarramos, en ocasiones) y las vivencias personales que tenemos, una vez cerrados los libros y devueltas a porrazos a la cruda realidad. Un espacio en que la teoría se materializa y se conecta con la calle, con el día a día, en multitud de cuestiones que tenemos tan naturalizadas que ni vemos hasta que alguien nos los señala. Un lugar desde el que compartir y pensar en común más allá de las asambleas y más acá de los grandes discursos.

Si el feminismo me jodió la vida, Pikara y las burbujas feministas me curan. Literalmente. Artículos como Mi -nuestra- genealogía de la agresión sexual, de Lucía Egaña, Yo quería sexo, pero no así de June Fernández o Pasar, ¡qué complicado! de Pol Galofre, por citar solo tres de entre infinidad de ejemplos, han hecho que revise mi propia vida, mi experiencia y la reescriba desde otra perspectiva. Y me confirman que no estoy sola.

June Fernández está de PikaraTour presentando el segundo número en Papel. Veniros: es nuestra presencia la que da sentido al proyecto.

Video “De cómo el feminismo me cagó la vida”

 

Mi -nuestra- genealogía de la agresión sexual
Mi -nuestra- genealogía de la agresión sexual

Share

Alternativas a la monogamia, según Queer Punk Riot

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Talleres #OL según Queer Punk Riot

Queer Punk Riot asistió a un taller #OccupyLove en Barcelona, y esta es la reflexión que publica en su muy recomendable blog: https://queerpunkriot.wordpress.com

Ilustración: www.nordicdesigncollective.eu/designer/tovelisa.html

Ilustración: www.nordicdesigncollective.eu/designer/tovelisa.html

Escapar del sistema monógamo no es fácil. No tenemos muchos referentes y la mayoría de las veces nuestro entorno no comparte nuestra manera de pensar. Así que es normal que cuando tenemos una crisis emocional, (sentimos celos, intentamos gestionar que nos guste más de una persona o intentamos sobre llevar la nueva relación de nuestra ‘pareja’ sin sentirnos desplazadas o menos importantes) nos encontremos solxs ante un abismo de complejidad. Y no porque nuestra situación sea insufrible o carezca de soluciones, si no porque nuestro entorno la analiza desde el prisma de la monogamia y es desde allí desde donde van a tratar de ofrecerte soluciones que, probablemente, no van a funcionar bajo el prisma de las relaciones no monógamas.

Frases como: “Ya te dije que esas ideas tuyas no iban a salir bien”, “bueno, si estás celosx es normal, es porque le quieres”, “¿Cómo que está conociendo a otra persona? ¡pues claro que no lo llevas bien! ¡normal!” , “Déjate de tonterías y búscate a alguien que te quiera de verdad”. Son respuestas habituales que sólo hacen que nos sintamos peor. Hemos escogido está opción, que no es fácil, porque la monogamia nos oprime y no nos hace felices y estoy segura de que a toda persona no monógama le encantaría poder expresar sus miedos y sus dudas tranquilamente sin que su filosofía de vida sea cuestioanda constantemente. Por eso, me parecen maravillosos los talleres de #OccupyLove.

En un espacio de seguridad se crea un clima agradable cargado de sinceridad donde se abre el debate. Sabes que nadie va a juzgar tus experiencias, porque la mayoría en un momento u otro hemos pasado por ellas. Así que vamos a ser los primeros en abrir esos cajones de mierda y reconocer, que si, que todos la cagamos. Que a veces estamos celosos, que llevamos fatal que nuestro amorcito se vaya al cine con esa muchacha que no conoces y que tanto miedo te da porque igual es estupenda. Pero ahí habrá alguien para decirte: “¿Y si fueras esa tercera persona? Piénsalo, ¿No te acojonaría meterte en medio de una relación existente? ¿cómo sabes cual es tu situación? ” Y todo esto sale a la luz sin entrar en dramas ni movidas personales, porque quien monta todo esto sabe salir de lo personal, entrar en la metáfora y llevarlo de una manera sana y divertida. Se plantean situaciones, se buscan ejemplos, se comparten herramientas y unx sale del taller con una mezcla de emociones que vale la pena vivir. Todo fluye de manera natural, si te apetece compartir compartes, si te apetece observar observas… así que puede que no hayas hablado mucho, pero aún así has compartido esa experiencia. A menos que seas un experto en relaciones poliamorosas probablemente sea una de las primeras veces que tienes delante a un montón de gente que siente las relaciones de modo similar al tuyo y probablemente hayan compartido contigo un montón de maneras distintas de vivir las relaciones y de solventar conflictos desde un prisma abierto, sincero y ético. Y eso, es algo que en el día a día en una sociedad basada en la monogamía no suele suceder.

Hay alternativas a la monogamia. Lo único que necesitas es encontrar gente con la que compartir experiencias y generar un nuevo imaginario en torno a la manera de relacionarte y de resolver conflictos. Así que desde aquí, recomiendo encarecidamente a cualquiera que tenga la oportunidad, ir a uno de estos talleres. Aunque si os da vergüenza, también podeis empezar por buscar por las redes sociales, es fácil: enviad un mail a Brigitte Vasallo y seguro que está encantada de compartir info con vosotrxs.

Queer Punk Riot

 

Share

Desocupar la maternidad

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Desocupar la maternidad

“Para posicionarse más allá de la frontera identitaria y volverse un monstruo sexo disidente que se ubique discursivamente fuera del género, es decir, más allá de la heteronorma, hace falta dar otro paso. Hay que apropiarse del lenguaje y enunciar nuestras disconformidades. No basta con rebelarse para que nos digan que somos mujeres malas, es necesario y urgente renunciar al hecho mismo de ser mujer”

Francisca Barrientos A. ‘La mujer como piedra de toque: una mirada frente al fracaso del feminismo’

(c) Oswaldo Guayasamin

Pintura de Oswaldo Guayasamin

Feminista, bollera en ciernes, guerrera, poli-multi-amorosa y disidente por definición, se hace un silencio a mi alrededor cuando alguien observa que ese churumbel que corretea entre mis piernas es mi hijo. “Ah, pero… ¿eres madre?”. Si esa es la pregunta, la respuesta es no. Yo no soy madre. Soy madre únicamente de mi hijo y mi maternidad está definida en la relación que él y yo tenemos, únicamente. Soy su madre. Nada más. Y nada menos.

A la maternidad le hemos dado muchas vueltas, pero no hemos logrado desocuparla. Hemos luchado por desmontar la construcción según la cual no tener hijxs nos convertía en no-mujeres, en mujeres venidas a menos. Ahora nos toca también dinamitar el concepto según el cual dejamos de ser mujeres precisamente al tenerlos y convertirnos en esa cosa abstracta, despolitizada, des-sexualizada y des-socializada que es La Madre.

¿Somos madres o tenemos hijxs?

Al enunciarnos como madres (“soy madre” en lugar de “tengo hijxs”) nos afirmamos desde una categoría relacional, que nos des-hace como sujetas para re-convertirnos en sujetas-en-tanto-que, ese gran clásico del patriarcado. Cuando se nos enuncia como madres, se antepone la relación con nuestrxs hijxs a cualquier otra de las dimensiones de nuestra identidad, porque ser madre, en el fondo, es desaparecer. La maternidad se situa, lo queramos o no sus protagonistas, en el centro, en la única identidad definitoria, en el sujeto mismo. Las demás circunstancias se vienen a añadir a ese absoluto: se es madre trabajadora o madre soltera. Madre.

Todos los grandes modelos de maternidad propuestos pasan por ahí: enunciar como mujer a la madre tradicional planchadora y lavadora, cocinadora de pucheros es redundante pues, en tanto que mujer-madre sublimada se convierte en una especie de mujer-muy mujer. En “mujer de verdad marca registrada”. Con la incorporación de las mujeres al mundo de las carreras laborales nos convertimos en superwomen, la MILF (mother I’d like to fuck, definición que merece dinamita aparte), la mujer que es madre sin que se le note: sigue trabajando como si nada, teniendo un vientre plano como si nada, saliendo de copas y “dejándose follar” sin por ello perder un ápice de su esencia maternal, igualmente “mujer-muy mujer” con el añadido de “ejecutiva-muy ejecutiva” y follable. Es la criadora via nanis atravesada por la clase social, el capitalismo salvaje y la re-cosificación de las mujeres que siguen cargando con el rol tradicional, augmentado por las nuevas exigencias del espacio público.

Una vez demostrada por la tesonería de las prácticas cotidianas que ser superwoman es inaguantable, descubrimos otra forma de ser madre: la criadora natural extrema, dadora de pecho a demanda durante toda la eternidad, reivindicadora de un parto, no ya desmedicalizado, sino todo lo doloroso que sea posible (porque las madres no sentimos dolor al parir, sino placer), totalmente feliz en su rol de lavadora de pañales ecológicos y compartidora de lecho, todas ellas cuestiones maravillosas pero que a la práctica solucionan el futuro del planeta y de la humanidad, pero nos complican bastante la vida a las que estamos en el proceso de criar.

Un regreso sospechosamente angustiante a un centro en común, perfectamente definido por Marcela Lagarde: el descuido para lograr el cuido. Desaparecer para ser madre, porque seguimos concibiendo la maternidad como una categoría antropófaga, que lo devora todo.

El falso debate entre no ser madre o desaparecer

Si tener hijos significa necesariamente ser madre y ser madre significa indudablemente desaparecer, aquí no hay debate. Tener hijos sería una estupidez que solo mujeres altamente abnegadas, angelicalmente generosas o escandalosamente afectivo-dependientes pueden querer llevar a cabo.

Asisto a debates, leo artículos y posts explicando la decisión de tener hijxs sobre el falso debate de ser o no ser madre, aún construido sobre imágenes falsas y estereotipadas de una maternidad inevitablemente des-personalizadora. ¿Quién de nosotras, luchadoras, pensantes, reivindicativas, tomaría partido por un “ser madre” en esos términos de delantal y mesa camilla, aunque sea 2.0? No queremos ser madres. No lo somos. Pero los debates nunca incluyen la posibilidad de tener hijxs (de ser sus madres) sin convertirnos por ello en madres.

La maternidad feminista está en otro lugar que pasa, necesariamente por desocupar la categoría madre. Nombrándonos en tanto que mujeres o como prófugas de la categoría mujeres, como disidentes, con cualquier atributo que contenga toda la complejidad de relaciones, experiencias, pasiones, deseos, miedos y errores que somos. Y que contenga, si acaso, la maternidad, pero que no desaparezca en ella.

Desmaternalizarnos

El discurso pasa por la realidad. Desde una vivencia feminista, desocupada la categoría “madre”, tener hijxs incluye un compromiso de crianza, de cuidados de unos seres para la comunidad. Pero la comunidad no parece muy dispuesta a permitir que algunas tengamos hijxs sin convertirnos en madres. No solo la manera en que se nos define y cataloga, sino las prácticas cotidianas parecen obligarnos a escoger entre ser mujeres o ser madres. “Cuando le digo a la gente que canto en un grupo punk” – explica Yoli Rozas, vocalista de Las niñas de Rajoy – “enseguida se sorprenden y me preguntan ¿pero tú no eres madre?”

Existe una tremendo ejercicio de control social sobre nuestras maternidades a partir de la idea de “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo. Por otro lado, hay un desentendimiento colectivo respecto a tus circunstancias. Si has decidido “ser madre” y aún así pretendes seguir siendo persona, seguir estando en el mundo, tendrás que buscarte la vida. Nunca hasta el día de hoy me han ofrecido servicio de guardería cuando me invitan a dar una conferencia durante el fin de semana, por ejemplo, o a las 7 de la tarde, por mucho que las personas que me invitan sepan perfectamente que estoy criando. Hace un par de años, un festival de música que se celebraba un fin de semana me acreditó como periodista pero pretendía que pagase las entradas para mi hijo, que entonces tenía 4 años. Si “soy madre” al fin, es asunto mío y si quiero además seguir siendo yo, es mejor que la maternidad no se me note, que no moleste, precisamente para que el entorno no me vea como “madre”, y ahí vuelta a empezar. Es lo que Lagarde define como “sincretismo de género”. Escoger constantemente entre cuidar y cuidarnos.

Pues yo, personalmente, no pienso escoger. Probablemente la maternidad como concepto no tenga solución posible, unido como está necesariamente a las mujeres y, a su vez, a una concepción de mujer totalmente biologizada. Por un lado se nos está escatimando el derecho sobre nuestros cuerpos para decidir sobre nuestras maternidades, por otro se nos está escatimando el derecho sobre nuestras identidades para seguir definiéndonos de mil maneras incluso teniendo hijxs.

Como afirma Lagarde, es necesario y urgente maternalizar la sociedad y desmaternizarnos nosotras. O, parafraseando a Barrientos, es urgente y necesario renunciar al hecho mismo de “ser madres”, tengamos hijxs o no. Especialmente si lxs tenemos.

 

logo_pikaraPubliqué este artículo en Pikara Magazine el 12/02/2014

Link: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/

Share

#OccupyLove, desafiando la monogamia

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Reseña en Bebelú, Talleres #OccupyLove

Artículo publicado en Bebelú por Catherine Vignolo sobre los talleres #OccupyLove

 

#OccupyLove en beblu

 

¿Te has puesto ha pensar si la monogamia es el camino que de verdad quieres?¿Es tu concepto de amor el que podemos ver en las películas Disney? Eso es exactamente lo que Brigitte Vasallo se cuestiona y pone en tela de juicio mediante los talleres #Ocuppylove, los que planean remover aquel estereotipo inconciente de lo que el amor es en las distintas sociedades occidentales.

Primero señala que “el sistema monógamo es una extraordinaria herramienta de control social que secuestra nuestra sexualidad y nuestros afectos y determina la manera en que construimos esos nuevos mundos a los que aspiramos” así es como puedes comenzar a visualizar los contenidos de los talleres, donde el ideal romántico está total­mente naturalizado.

Bombardea al ideal de amor Disney puesto que “en todos los cuentos infantiles, todas las películas, toda la música y toda la literatura q no han sabido poner en duda el modelo, sino que se han dedicado simplemente a narrar sus consecuencias, toda nuestra producción cultural está impregnada de monogamia, de patriarcado y de heteronormatividad”.

El amor Disney es un amor eterno, único y exclusivo. Una historia de cuento que, sin embargo, no nos hace inmunes al amor.

Dando un giro señala que “en la vida real nos enamoramos, amamos y seguimos enamorándonos a nuestro pesar de otras personas, seguimos sintiendo el latigazo de la pasión, de los deseos, de la curiosidad, seguimos cruzándonos con seres que nos conmueven. Y es ahí donde somos secuestradas. Donde nos negamos, nos prohibimos sentir. O prohibimos a las demás que lo hagan”.

El adulterio de toda la vida, sobrellevado de muy diversas maneras, nos ayuda a vivir, sin duda, pero no hace más que alimentar el sistema, impidiéndonos plantarle cara.

Si para Briggite el amor es felicidad, es plenitud, es generosidad, es complicidad, es buen sexo, es cariño, es comprensión, es cuidados nada de eso lleva necesariamente a la monogamia. Ninguna de esas cualidades incluyen la exclusividad, la rabia, el dolor, la sospecha, la inseguridad, el control o la posesión. El amor es plenitud… el dolor y todo lo demás llega ante el temor de perder esa plenitud. Ante la amenaza.

Es por esto que propone un esquema horizontal, donde los afectos no se jerarquicen y los amores no se sustituyan, desde la suma y no la resta. Desde la cooperación.

La verdad es que #Ocuppylove si es mucho para mi ¿piensan que es posible?

 

Tenéis más información sobre los talleres en este enlace: http://perderelnorte.com/polyamor-2/talleres-occupylove/

Share

La música árabe… ¿existe?

Conferencia en Casa Árabe

Sons de l’islam: la mesquita