Prólogo (con spoiler) de Juan Goytisolo

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Prólogo de Juan Goytisolo

Juan Goytisolo y Brigitte VasalloCuando a la muerte de Franco volví a pasear por el entonces aún mal afamado Distrito Quinto tras bastantes años de ausencia, las cosas no habían cambiado mucho desde mis correría juveniles por Sant Pau y Robadors. Las prostitutas y su clientela eran idénticos, la miseria había disminuido en apariencia, pero quienes caminaban o merodeaban por calles y callejas respondían al modelo antiguo: catalanes y charnegos de primera, segunda o tercera generación, alguno que otro gitano y poco más. Habituado a la diversidad de culturas y etnias del Sentier parisiense y Manhattan, dicha uniformidad me decepcionó. No obstante, mi frustración no duró demasiado.
La Rambla del Raval, “un golpe de machete” asestado en medio del barrio, escribe la autora de PornoBurka, lo partió en dos, como un cortafuegos, para fragmentar y aislar a los distintos componentes sociales. Los recuperables del volem un barri digne y los marginados sin remedio. El plan urbanístico de saneamiento buscaba la normalización social, el paso de la vieja miseria a una zona pequeño burguesa sin chusma, pero con un elemento exótico, una pizca canalla, que imantara al turista.  A primera vista, la operación de lavado fue un éxito rápido: los restos del Chino descrito por Genet desaparecieron. Los escaparates con anuncios de gomas y lavajes de Arc del Teatre echaron el candado (uno es hoy una librería islámica). Pero, como en los barrios del París de Baudelaire, la vida volvió por sus fueros, y la plebe, venida de las cinco o cincuenta partes del mundo, se adueñó poco a poco del espacio aseado e impuso su ley: la de la fuerza que brota de las entrañas de la vida en creación y movimiento.
A partir del machetazo, escribe Brigitte Vasallo:
“El barrio quedó destripado y por el agujero que dejó su vientre se colaron las cimentadoras, que hicieron su agosto en la Rambla del Raval. Cemento por todos lados (…) La Rambla del Raval fue una opa hostil sobre la vida del barrio, un abordaje, un asalto a mano armada”
En efecto, cambió y continúa cambiando el diseño urbanístico, aunque como admite la autora, en el ex Distrito Quinto “sigue amaneciendo como cuando se llamaba Barrio Chino: meado y con resaca”. Con todo, el componente humano del mismo se sitúa a mil leguas del habitado antaño por nativos y charnegos. Ahora los “baluartes de la catalanidad” o cafés como el Pontevedra -del matrimonio gallego cuya hija es la protagonista de la novela- han cedido el paso a una tribalización ciudadana de pakis, marroquíes, hindúes, filipinos, gais, yonquis y guiris. ¡El exotismo en casa!
Ése es el contexto abigarrado y mutante en el que se desenvuelve la acción de PornoBurka. Sus personajes: Concepción-Conchi-Cookie-Lo, hija del Jacinto y la Remedios del clausurado bar Pontevedra; su amante, el supuesto bohemio argentino Buenaonda; la pareja gay de Paco (Pack ) y Jordi ( © Jor-dee); el grupo militante lésbico de Matilde, cuyas teorías llevan a Lo por caminos tan retorcidos (quiere sodomizar a Buenaonda) que ni ella misma se aclara; el joven vendedor de frutas paquistaní Lahore; el camello marroquí Rachid, tienen un denominador común: el sueño de ser distintos (o al menos aparentarlo) de lo que son. De ahí los sucesivos cambios de nombre de Lo; la argentinidad impostada de su amante; las ilusiones contrariadas de la pareja gay -que maldice la ley del matrimonio homo de Zapatero-, de poseer a toda costa a Lahore (© Jor-dee) y ascender a la fama al frente de su grupo musical Brigada Rosa (Pack)…
Pero veamos, aunque sea brevemente, la trama. El matrimonio gallego, inquieto por la deriva sexual de su hija desde que abandonó el barrio lleno de moros para  mudarse al carrer Trafalgar y hallarse de pronto asediado por chinos que, colmo de desdicha, hablan catalán, decide recurrir a los servicios de un detective para seguirle los pasos. A fin de hacerlo con discreción y procurarse una total invisibilidad, ¿qué mejor vestimenta que el burka? Impenetrable a las miradas, su burka azul recorrerá la Rambla del Raval sembrando a su paso altas dosis de sorpresa, inquietud, desaprobación, terror. ¡Ahora ya no se contentan con venir a robarnos el trabajo! ¡Quieren imponernos su indumentaria y traernos a Ben Laden!
El exotismo a la inversa del barrio, sus distintos discursos identitarios -nacionales, religiosos, gais, de discípulos/as de Beatriz Preciado- permite a la autora la composición de escenas tan divertidas como la de la minuciosa felación del plátano por Lahore en su tienda de frutas o la del Exámen de Integración Lingüística del muchacho por un equipo de TV3 acompañado de Guardias Civiles y Mossos d’Esquadra en el que el desdichado es forzado a pronunciar el nombre de Lluís Llach y no alcanza sino a balbucear Yuis Yac que me llenó de regocijo.

La idea de una marcha hacia el Macba, organizada por © Jor-dee y Pack, con su grupo musical, congregará allí a todos los personajes y grupos dispersos en una manifestación-contramanifestación en la que gais, lesbianas, transexuales, moros y pakis corearán sus contradictorias consignas. Una orgía de palabras con entonaciones distintas a falta de aquella en la que sueñan Lo, Pack y otros protagonistas de la incentiva y refrescante novela de Brigitte Vasallo.

Juan Goytisolo

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PornoBurka en Suelta la Olla, entrevista en Hala Bedi irratia

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Entrevista en Hala Bedi irratia

Hala Bedi GasteizOs dejo aquí el link a la magnífica entrevista que me hicieron desde Hala Beti irratia durante el fin de semana del Euskal Herria Burka tour.Hablamos sobre islamofobia de género, colonialismo, normalización, violencia urbanística y demás desastres contemporáneos.

Podéis escucharla en http://halabedi.org/?p=12920

 

 

 

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PornoBurka, islamofobia y no-monogamia en un solo tour!

Written by Brigitte Vasallo. Posted in PornoBurka

Dentro de unas horas nos vamos hacia el norte, no para perderlo sino, por una vez, para ganarlo. Presentación de PornoBurka en Bilbao, charla sobre islamofobia con la Asamblea de Mujeres de Álava y taller #OccupyLove en Súkubo, también de Gasteiz. Os dejo a continuación el programa! (y recordad que os podéis suscribir a nuestra trepidante agenda de actos aquí: http://perderelnorte.com/agenda-de-actos/)

#PornoBurka

Presentación el jueves 13  a las 19 horas en el local de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, calle Pelota nº3. Entrada libre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Charla-debate:’Cantantes musulmanas, femenino, singular’. Asamblea de Mujeres de Álava. 7menos20 y Colectibo las trans (…)

Cuándo
El 14/03/2014 desde 19:00 hasta 21:00 (la hora de finalización es aproximada)
Descripción

Con la voluntad de romper estereotipos y dar una visión rica y realista de la capacidad creativa de mujeres conocidas por su talento como artistas, y desconocidas por la gran mayoría del público occidental, Brigitte Vasallo nos propone un viaje musical por la diversidad creativa del Islam de la mano de artistas, relegadas en los medios occidentales con la denominación “mujer musulmana”. A través de la música orquestal árabe con Umm Kulzum, el pop de África Occidental con Oumou Sangaré o el rap anglosajón de Poetic Pilgrimage, en esta charla/debate conoceremos a mujeres alegres y también cabreadas con su entorno, a mujeres que bailan, que critican, que mandan, que son fuertes, que deciden que son singulares.

Ponente:
Brigitte Vasallo, Colectivo Cautivo.
Entrada:
Libre hasta completar aforo.
Lugar:
Centro Cultural Montehermoso, sala Betolaza.
Organiza:
Asamblea de Mujeres de Álava. 7menos20 y Colectibo las trans (…)

La Asamblea de Mujeres de Álava lleva más de 30 años trabajando en dos vertientes. Por un lado, una exterior y reivindicativa de los derechos de las mujeres en diferentes aspectos y, por otro lado, una vertiente interna que se centra en la reflexión y la elaboración de teoría feminista.

Web de Asamblea de Mujeres de Álava

Contacto: asambleamujeres@wanadoo.es

 

#OccupyLove: Taller para cuestionar la monogamia sin dejar la piel en el intento
Por Brigitte Vasallo
Sábado, 15 de marzo
Súkubo (C/ Cubo 5, Vitoria-Gasteiz)
12:00h

Que la monogamia está en crisis lo muestran desde los índices de infidelidad hasta las rupturas traumáticas que casi todxs acumulamos en nuestros currículums amorosos. Sin embargo, ¿qué otras maneras podemos pensar para relacionarnos sin pasar por la desvinculación afectiva, y de qué manera podemos entretejer otro tipo de afectos sin destrozarnos el corazón en el intento? En #OccupyLove trabajamos tecnologías que nos ayuden a enfrentar la angustia, los celos y los miedos a deconstruir estructuras relacionales conocidas para poder construirlas desde otros lugares no posesivos y no exclusivos. Para detectar el escaqueo emocional y el capitalismo sexo-afectivo y para construir, entre todas y todos, un pensamiento político desde los afectos.

 

Brigitte Vasallo es escritora, miembro de Colectivo Cautivo para promoción de la diversidad, miembro del grupo Polyamor Cataluña y dinamizadora del grupo #OccupyLove para mujeres, bollos y trans.

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Musulmana, queer y feminista

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Feminismo islámico, Islam

Os reblogueo una entrada que me ha llegado hoy via Leil Zahra Mortada, que siempre tiene joyitas para empezar la semana.

El lugar original del artículo es este: http://jaythenerdkid.wordpress.com/2014/02/23/muslim-queer-feminist-its-as-complicated-as-it-sounds/

Que os aproveche!

Muslim, queer, feminist

There are three aspects of my identity that really can’t be untangled from each other:

I am a queer woman.

I am a feminist.

And I believe that there is no god but Allah, and that Muhammad is Allah’s messenger.

Yeah, it’s the third one that usually gets the record-scratch reaction.

I was raised Muslim, but in my teens, I became severely disillusioned with the faith. Having finished reading the Qur’an in English for the first time, I started to fully appreciate just how easy it was for people to twist and re-interpret the book to serve their own needs. I realised my father had been doing that to me for years, with his rules that he swore came “from God” and his restrictions on my behaviour that were all part of me being a good Muslim girl. Cover yourself so men don’t stare at you; do not draw attention to yourself; avoid the company of men, for being around them will always be a temptation to the both of you. Obey your elders in all matters, even when you know they’re wrong. Abstain not only from sex, but from any kind of intimacy outside of marriage. Be chaste. Be a credit to your family. Be the version of good the people running your life expect you to be.

It all seemed so convenient, the way every time my dad wanted me to do something, he could find a religious reason for it, but when I pointed out things in the Qur’an that seemed to contradict him, he had a way of twisting the words so that he was in the right. It was frustrating, infuriating. It was around this time that I stopped trusting my father all together.

But that’s another story.

I think I was sixteen when I made the choice to give Islam another try – on my own terms, this time. By this time, I’d made gay friends; nurtured quiet, unrequited crushes on both boys and girls; sung in choirs and acted on stages without my father’s knowledge; cultivated friendships with boys and even flirted a little, though all in secret. I’d taken to studying my developing form – coltish and awkward, but with a hint of a promise of what it would eventually become – in the bathroom mirror late at night when everyone was asleep, wondering about how it might feel to have someone else see it, even desire it. And I thought about reading the Qur’an as a child and how it had made me feel like I was connecting with something bigger than myself, something that had space for a square peg like me. I wondered if I could find that connection again, if maybe there was more to Islam than authoritarian men telling me what to do. Maybe there was a message for me in there, and I could find it.

So I looked. I read the Qur’an in Arabic, then in English again – more critically, this time, my mind free of the expectation that I would find things that would confirm what I’d been told as a child. I read about Islamic history and the development and stagnation of Sharia law. And while I did all of that, I looked inward. I prayed. I meditated on who I was and what I wanted and where I was going and where my path might lead. I did as Allah instructed me: I questioned everything. I did as my Prophet instructed me: I sought knowledge. I sought it everywhere – in the Qur’an, in religious commentaries, in the Hadithes, in the sacred texts of other faiths, in discussions with friends who thought the concept of a creator was as ludicrous as the idea that the world was flat. I drank all of it in, filtered it through the lens of my own reality, searched for the things that I felt were meant just for me.

It was a long process. I haven’t finished yet. I don’t know if I’ll ever finish. I’ve spent many, many hours buried in books or deep in prayer or engaged in long conversations with my partner about the nature of good and evil and the meaning of life and what God’s purpose for us is, or if there’s a purpose at all. I think I’ve found some of the answers, and I think there are some I’ll never find, not that it’ll stop me from looking. But here is what I’ve found out so far:

It’s possible to be queer and Muslim. This was actually the easiest thing. Restrictions about pre-marital sex and sex with people of the same gender made plenty of sense in a society without contraception or antibiotics, where there were no paternity tests or laws guaranteeing child support (though Islam does have provisions for spousal support in the event of a divorce). I have access to condoms, dental dams, the oral contraceptive pill, penicillin, STD testing. I can terminate unwanted pregnancies safely if need be. Islam, Allah says, is a religion for all people in all times. I do not believe the Creator meant for us to live forever as though scientific progress never happened. And more importantly, I believe that my god is a god of love, and that expressions of love between people of any and all genders are one of the holiest acts that we as human beings can perform. The love between two men or two women or a couple of varying non-binary genders, or even that of a group of consenting adults of various genders, is a holy and sacred thing. The love a gay couple has for an adopted or surrogate child is a holy thing. The love a parent has for a gay or trans child is a holy thing. I do not believe that my God, the Most Beneficent, the Most Merciful, would ever begrudge human beings any acts of love. I believe, in fact, that it is through love that we express the part of ourselves that is closest to Allah in both substance and likeness. We were meant to love. We were meant to express that love and share it with others.

It’s possible to be feminist and Muslim. It’s possible to be sex-positive, to support the rights of sex workers, to support the rights of women to work or stay at home (both protected in the Qur’an), to support the rights of women to demand sexual satisfaction (also guaranteed in the Qur’an), whilst being Muslim. It’s possible to support both the right of a woman to wear a burqa or niqab or dupatta and the right of a woman to wear a miniskirt and high heels. I believe the concept of hijab is about more than modesty – I think it’s about comfort, boundaries and deciding for ourselves what we will and won’t let other people see. Not all Muslim women cover their hair – not even all Muslim women who are pious, devout, practising mumineen cover their hair. I believe, for the same reasons I outlined above, that a woman can enjoy intimate relations with a partner outside of marriage, provided she does so safely. I believe women have the right to live their lives without fear of harassment from men, another right enshrined in the Qur’an. Islam is, Allah tells us, a permissive religion. It is meant to make our lives easier, happier and more peaceful. Feminism is also meant to make our lives easier, happier and more peaceful. Islam is also a religion of justice (the Most Just is one of Allah’s ninety-nine names), and feminism is a movement for justice. Islam, I believe, is – or can be – an inherently feminist faith.

It is possible to be me and be Muslim. I wear miniskirts. I flirt with cute girls in bars. I drive my mother to distraction with my scoop-neck t-shirts and exposed legs. I have male friends. I have loved women and men and people who are neither or both or a complex mixture. Islam is not my father telling me that I can’t join the choir because good Muslim girls don’t sing in public. Islam is not a man telling me I need to cover myself or feel ashamed. Allah does not ask me to be ashamed of myself. Allah asks me to love, to feel compassion, to be empathetic, to give my life in service to the creator and to creation. These are things I can happily and willingly do.

The word “Islam” means “peaceful submission to Allah”. The word “Muslim” means “one who has submitted”. I have opened my heart to the love of Allah and it has enabled me to be a more loving person. I have submitted peacefully to the idea that I must live in service of the creator and creation, and it gives me joy and peace to do so. I have a path and a purpose. I understand some of why I am here and what I must do. I do not know everything. In fact, I do not even know if what I do know is correct. But I know that whatever decisions I make, however I let Allah into my life, it will be on my terms – as a feminist, as a queer woman. As a Muslim, devoted to Allah, carrying the message of love and hope and compassion and peace of the Qur’an in her heart always and forever. As a servant of creation: a speck living on a speck orbiting a speck in a cluster of specks surrounded by other specks, a whole so large that only one outside it could see all of it.

I do not speak for Islam. I do not speak for Muslims. I speak for one Muslim: myself. There are as many interpretations of the Qur’an as there are readers of the text. This is mine: a queer, feminist interpretation for my queer, feminist life. It is my path to peace. It is freedom from the shackles of uncertainty. It is my greatest and purest love.

And it is mine. Not my father’s or my mother’s or anyone else’s. Mine alone. My Islam. My way of life.

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El Raval, sus mitos y sus trampas

Written by Brigitte Vasallo. Posted in General

Acaba de aparecer el libro de Elsa Plaza, Desmontando el caso de La Vampira del Raval, publicado por Icaria. Recoge la investigación realizada sobre uno de los mitos populares del barrio del Raval, Enriqueta Martí. Esta vecina del barrio fue acusada, a principios del siglo XX, de brujería y prostitución, los dos grandes crímenes femeninos, con el agravante de haber sido practicados sobre niños y niñas, llevando pues a la monstruosidad la imagen de mujer-madre.

Me lanzo, pues, encantada a esta lectura al tiempo que revisito una de las obras que circulan en paralelo al PornoBurka y que recoge todo el mundo descrito en la novela. El documental De nens, de Joaquim Jordà, cubre el juicio realizado a Xavier Tamarit en 1997 acusado de pederastía, en una trama donde se mezclan los rumores, la parcialidad de la justicia, la gentrificación, la desactivación de los movimientos vecinales y la criminalización de la pobreza, entre otras muchas cosas.

Arcadi Espada, autor del libro Raval. Del amor a los niños en el que investigaba también este caso, lo explica así:”Lo he dicho muchas veces. En el caso del Raval no opino nada. He descrito lo que creo que es una de las infamias más importantes y más lamentables que he tenido que afrontar como periodista. Es decir, un caso que salpica de vergüenza e INDIGNIDAD a instancias muy sensibles de la vida colectiva como son los periódicos, la policía, las instancias judiciales. etc”

Si os apetece echarle un vistazo a la otra cara de los titulares de los periódicos y las “mejoras” del barrio, aquí la tenéis online:

Watch De.nens.2004.Joaquín.Jordá.DVDRip.XviD.CD1.[allzine].avi in Comedia | View More Free Videos Online at Veoh.com

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La música árabe… ¿existe?

Conferencia en Casa Árabe

Sons de l’islam: la mesquita