¿A quién le importa que vuelva la guerra a Bosnia?
Ya podeos disfrutar del trailer del documental The Bosnian Identity (La identidad bosnia) de Matteo Bastianelli. Una identidad que sigue marcada, como muestra el trailer, por una guerra que sucedió hace 20 años. Veinte años no es nada, como decía la canción, sin embargo en Croacia, que también sufrió la misma guerra, las referencias al tema han casi desaparecido. Para Croacia veinte años han sido casi suficientes.
¿Por qué en Bosnia es distinto? Porque a Bosnia y Herzegovina no se le ha permitido salir de la guerra, dejarla atrás. La división étnica del territorio no solo legitimó la limpieza étnica y condenó al exilio a los supervivientes, sino que mina la reconciliación. Las dos entidades que forman Bosnia y Herzegovina (esto es, la Federación de Bosnia y Herzegovina y la República Srpska) no son solo un matrimonio mal avenido sino que amenazan día a día a un futuro poco probable. La solución será conjunta, pero el problema tiene un claro epicentro en una República Srpska, que nunca ha aceptado su estatus actual y sigue soñando con Serbias pasadas.
(Hace unos días el nuevo presidente serbio, Tomislav Nikolic, negaba en entrevista a la televisión estatal de Montenegro que la matanza de Srebrenica pudiese considerarse genocidio: www.abc.es/20120602/internacional/abci-nuevo-presidente-serbio-niega-201206011901.html)
El trailer de la película de Bastianelli deja el sabor amargo que deja cualquier reunión de amigos donde se hable sobre el tema. Habrá guerra.
La guerra, claro, me preocupa, pero hay algo que me obsesiona aún más: si vuelve a haber guerra… nos volverá a dar igual. Volveremos a ser totalmente indiferentes a un territorio tan cercano y tan injustamente herido. Un territorio que, como Jerusalén, no es solo un lugar: podría haber sido el ejemplo de que los humanos podemos vivir felices entre diferentes.



