Defender ideas con mentiras
Con mentiras sólo se defienden ideas indefendibles (la invasión de Iraq, por poner un ejemplo). Las ideas defendibles se argumentan y se lucha por ellas.
Leo en el suplemento Babelia de El País una crítica al libro Jerusalén. La biografía. Firma la crítica Carlos García Gual, profesor en muchas universidades y persona bien informada. Le gusta el libro; lo defiende. Posiblemente también le gusta Jerusalén: habla de las luchas por la ciudad, de cómo todas las comunidades que la han poseído han querido imponer su credo, de las destrucciones, del sufrimiento. De momento, todo bien. Hasta que caigo en la cuenta de que en toda la crítica, que ocupa un tercio de la página, no se escribe ni una sola vez la palabra palestino/a. Dice: “Cananitas, israelitas, asirios, persas, macedonios seléucidas, romanos, bizantinos, omeyas, abasidas, fatimidas, selyúcidas, cruzados, sarracenos, tártaros, mamelucos, otomanos, británicos, jordanos e israelíes han pasado dominando la ciudad y han tratado de imponer su fe…”. Ya está. Los palestinos, retomando los discursos sionistas, no existen.
El crítico no repara en que la obra es parcial. No repara en que miente, ni que está al servicio de una ideología clara. Podemos pensar que, a pesar de sus títulos y su extraordinario currículum, García Gual es un pobre lector y una persona inculta. Sin embargo, fijaos, antes de acabar su escrito, nos recuerda que el autor del libro “pertenece a una familia hebrea de famosa raigambre en Jerusalén”.
Ah…y no es cualquier familia. El autor del libro se apellida Montefiore, nada menos, nieto de Moses Montefiore, uno de los mayores impulsores (con dinero, con mucho dinero) de la creación de Israel.
No entiendo hasta qué punto García Gual subestima a l@s lectores. No sé hasta qué punto desconoce la existencia de wikipedia, sin ir más lejos. No sé cómo se atreve a escribir “al lector le impresiona tanto la tragicidad intensa de tan excepcional biografía como el afán de un relato ameno, preciso y objetivo” y no morirse de vergüenza.
Pero sobre todo no entiendo qué favor le hacen a Israel mintiendo para defenderla. Parece que ellos mismos consideran que, con la verdad en la mano, Israel es indefendible.
Links:
García Gual: Amor a una ciudad martirizada. Babelia. El País, 29/09/2011
Tags: israel, Palestina, sionismo
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Comments (2)
SoyHaydee
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Con mentiras sólo se defienden ideas indefendibles. Las ideas defendibles se argumentan y se lucha por ellas. http://t.co/1lqTO6Oc
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Seyf ad-Din
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