Estambul: comer, beber, fumar
ESTAMBUL, SABORES QUE NO CONOCEN FRONTERAS
Hablar de Estambul como encrucijada o puente entre Oriente y Occidente significa otorgar a ambos lugares estatus de realidad y reconocerles, además, cualidades monolíticas, homogéneas: los puentes se tienden entre dos orillas sólidas, nunca en medio de las marismas. Es una visión polarizada del mundo sin duda legitimada por los viajes en avión, que nos trasladan de punto a punto sin mediación, ni gradación alguna. Hay otra manera posible de leer el mundo, y que entiende en forma de continuidad los devenires culturales, los espacios de vecindad y contaminación mutua, sin Orientes ni Occidentes, como un paseo ininterrumpido por una línea de circunvalación infinita pues, maravillas de la geometría, se inscribe en un planeta redondo donde todo oriente es el occidente de alguien.
