El #Holocausto aquí y ahora

Written by Brigitte Vasallo. Posted in El Holocausto aquí y ahora, El Holocausto aquí y ahora

Holocausto

(c) www.albertobaquero.es

En el Día Internacional de las Víctimas del Holocausto no se me ocurre otra cosa que abrir el libro del gran Primo Levy, Si esto es un hombre, y releer algunos de los párrafos subrayados en las sucesivas, emocionadas lecturas de este libro tan necesario.

Primo Levy, recordemos, superviviente de Auschwitz, escribió una trilogía absolutamente magistral sobre el mal, sobre el dolor, sobre la vida, sobre el ser humano. Y es terrible leerla y releerla, porque Levy no habla de Auschwitz, sino de Auschwitz como metáfora de lo que somos. De todos y todas nosotras.

“En la historia y en la vida, parece a veces discernirse una ley feroz que reza: “A quien tiene, le será dado; a quien no tiene, le será quitado“. En el Lager, donde el hombre está solo y la lucha por la vida se reduce a su mecanismo primordial, esta ley inicua está abiertamente en vigor, es reconocida por todos. Con los adaptados, con los individuos fuertes y astutos, los mismos jefes mantienen con gusto relaciones, a veces casi de camaradas, porque tal vez esperan obtener más tarde alguna utilidad. Pero a los hombres que se desmoronan, no vale la pena dirigirles la palabra, porque ya se sabe que se lamentarán y contarán lo que comían en su casa. Vale menos aún la pena hacerse amigo suyo, porque no tienen en el campo amistades ilustres, no comen nunca raciones extra, no trabajan en Kommandos ventajosos y no conocen ningún modo secreto de organizarse. Y, finalmente, se sabe que están aquí de paso y que dentro de unas semanas no quedará de ellos más que un puñado de cenizas en cualquier campo no lejano y, en un registro, un número de matrícula vencido. Aunque englobados y arrastrados sin descanso por la muchedumbre innnumerable de sus semejantes, sufren y se arrastran en una opaca soledad íntima, y en soledad mueren y desaparecen, sin dejar rastros en la memoria de nadie”.

No es Auschwitz: esto es nuestro mundo. Este lugar salvaje y difícilmente habitable que escupe a aquellos que no tienen carisma, belleza reglada, dinero, glamour. Un mundo donde no caben los cojos y las tuertas, los viejos ni las gordas, los tímidos, las aburridas, los solitarios, las patosas. Donde se admira a los corruptos engominados y se desprecia a las familias desahuciadas. Un mundo de ganadores y perdedores, como si la vida fuese un parchís.

Primo Levy sobrevivió a Auschwitz pero nunca logró liberarse del campo, de su espectro. La Segunda Guerra Mundial concluyó, pero seguimos sufriendo sus consecuencias. El campo como metáfora del mundo: no hay escapatoria para este parchís mientras sigamos consintiendo en jugarlo. No hay manera de ganar la partida. La única forma es coger el tablero de una vez, y negarnos a jugarlo.

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Más barracas y más modernidad

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Europa, General, Lugares

placa conmemorativa playa del somorrostro

(c) http://bitacoraderutas.blogspot.com.es

“El distrito 22@Barcelona, a través del espacio para profesionales impulsa la creación de nuevas redes de relación formal e informal que fomentan la creación de proyectos de cooperación empresarial locales e internacionales, mejoran la cohesión social y empresarial y aumentan la calidad de vida y de trabajo en el distrito 22@Barcelona”.

Así es como publicita la web del Ayuntamiento de Barcelona su idílico distrito tecnológico del Poblenou. He ido a buscar la definición a raíz de la muerte de cuatro personas, quemadas dentro de su barraca en el corazón del magnífico lugar. ¡Vaya si han logrado los urbanistas mejorar las relaciones informales y la cohesión social! Lástima que a estos barraquistas ya no les quede voz para contarlo…

Siguiendo el hilo de la noticia, la ignita familia llevaba viviendo en aquel solar apenas… una década. Diez años. Desde ayer, como quién dice. Haciendo una cuenta rápida, desde el año 2001. El Maragall alcalde proclamó en el año 1992 el fin del barraquismo (horizontal) en Barcelona así que, sin necesidad de mayores investigaciones, ya vemos cuánto nos duró la fiesta.

Precisamente hace unos días publicábamos una entrada sobre el barraquismo de los años 50 en Barcelona, aquel que los Juegos Olímpicos “lograron” erradicar. El Ayuntamiento (presionado) acaba de señalizar las antiguas zonas de barracas que tranquilamente había tratado de borrar de la memoria colectiva. Vale. Tenemos playa del Somorrostro. Bienvenida sea. Pero la placa no responde a la pregunta de qué sucede en esta ciudad (mundo) caníbal con las condiciones de subsistencia. Por qué el espacio que alimentamos con nuestras vidas no es capaz de procurarnos un lugar digno (seguro e ignífugo) en el que, precisamente, vivir.

En qué momento aceptamos la idea de que el techo hay que merecerlo, lucharlo con no se qué sudores, ni sé qué lágrimas. De que se puede tener o (ups!) no tener. De que una ciudad (que somos todos y todas) puede abandonar totalmente a una parte de sus habitantes y seguir adelante tan tranquila, tan contenta, como si nada…

 

(Si os quedáis con ganas de más, aquí os dejo un artículo del antropólogo Manuel Delgado sobre el “actual barraquismo secreto en Barcelona, una ciudad en la que la pobreza y la fealdad parecen haber sido declaradas ilegales”. http://elpais.com/diario/2003/03/22/catalunya/1048298841_850215.html )

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Las barracas y la modernidad

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Europa, General, Lugares, Migraciones

Un vecino muestra los restos de su barraca, en la que vivió 25 añosAyer asistí a la presentación del libro Barraquisme, la ciutat (im)possible”, en la magnífica biblioteca Juan Marsé del indomable barrio obrero del Carmel de Barcelona.

Las barracas horizontales de la lustrosa ciudad olímpica se acabaron de borrar del mapa en los años 90, hace dos días, como quien dice. Se borraron del mapa físico de la ciudad pero también se borraron del mapa mental de esta nueva Barcelona que gusta tanto de esconder la miseria debajo de la alfombra y creer así que ya no existe. La misma que ahora, por cierto, quiere eliminar la prostitución de sus calles. Leamos bien: de sus calles. Quiere lograr que la prostitución sea invisible, aunque sea.

El acto de ayer no fue académico. La presentación del libro fue la excusa para que se juntasen, en una mañana soleada de primavera, un grupo de personas a explicar historias de vida. De vida mala pero real. Para recordar que el 7% de esta ciudad se levantó de manera autogestionada, en contra de los poderes que necesitaban a la chusma para trabajar pero que no querían que esa misma chusma les ensuciase las calles con su ruinosa presencia.

En aquella sala ayer se mostró por qué al poder no le gustan las asambleas. En cada mano que se levantaba entre el público demostraba qué sucede cuando las personas pierden el miedo a opinar, aprenden a narrar su propia historia y descubren que todas las experiencias tienen valor.

La grande baza del poder es dividirnos. Sólo hay una cosa peor que una persona que se niega a ser barrida bajo la alfombra: una persona que aprende de los males ajenos. Los y las vecinas del Carmel han logrado arrancar sus casas del lodo y ahora luchan por arrancar su memoria del olvido oficial. Pero todo lo que explicaron sigue sucediendo hoy en día. Ya no en carnes andaluzas sino senegalesas, ya no en barracas construidas sobre baterías antiaéreas sino en camas calientes y habitaciones realquiladas. Pero Barcelona sigue devorando a sus hijos e hijas.

Tenemos todas las lecciones a nuestro alrededor. Sólo falta aprenderlas y provocarle una buena indigestión a esta ciudad (a este mundo) caníbal.

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Estambul: comer, beber, fumar

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Destacadas, Europa, Lugares

ESTAMBUL, SABORES QUE NO CONOCEN FRONTERAS

Hablar de Estambul como encrucijada o puente entre Oriente y Occidente significa otorgar a ambos lugares estatus de realidad y reconocerles, además, cualidades monolíticas, homogéneas: los puentes se tienden entre dos orillas sólidas, nunca en medio de las  marismas. Es una visión polarizada del mundo sin duda legitimada por los viajes en avión, que nos trasladan de punto a punto sin mediación, ni gradación alguna. Hay otra manera posible de leer el mundo, y que entiende en forma de continuidad los devenires culturales, los espacios de vecindad y contaminación mutua, sin Orientes ni Occidentes, como un paseo ininterrumpido por una línea de circunvalación infinita pues, maravillas de la geometría, se inscribe en un planeta redondo donde todo oriente es el occidente de alguien.

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