Marruecos no es Marrakech (III): Sáhara, #20F y Buya Omar

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Lugares, Norte de África

#20f

No es casualidad que concluya esta serie de posts sobre el futuro de Marruecos un 20 de noviembre. En España, la derechona recuperará el gobierno precisamente en el aniversario de la muerte de ese gran derechista que fue Franco.

Franco no sólo fue una desgracia para España: también lo fue para Marruecos. Inició su carrera militar en la Guerra del Rif y su legado político se mide en el Sáhara, un conflicto abierto desde hace 30 años y del que España se desentiende. Y, sin embargo, España no tiene derecho a desentenderse de Marruecos. Existe una deuda surgida del colonialismo (el evidente y el solapado), una historia y un presente común que no puede reducirse a exportar turistas low-cost e importar trabajadorxs baratxs.

La derechona del presente, además, ha puesto a los y las marroquíes en el punto de mira de su discurso. En tiempos de crisis y en Cataluña, sin ir más lejos, un personaje copado ha entrado en juego: Mohamed®, lo llaman, con esa familiaridad paternalista que no es más que un insulto socavado. Mohamed® es el culpable del fraude del RMI  según el conseller Mena y ese mismo Mohamed® es el culpable de la muerte inminente de la catalanidad de barretina y butifarra, según Durán y Lleida. Divide y vencerás. Si la gente común nos mirásemos más a la cara entenderíamos que el objeto de desprecio de la clase política lo somos todxs. Necesitan nuestros votos, pero les importamos un comino.

A nosotrxs, como sociedad, también nos importa un comino lo que pasa en Marruecos. Nos encanta Marrakech, viajar barato, fotografiar serpientes, tomar clases de darbuka y comer cuscús. Pero Marruecos no es Marrakech: Marruecos es la metáfora de Buya Omar y las cadenas, el norte indomable, la corrupción insufrible, el poder absoluto y la gente que resiste.

Estamos demasiado extasiados con la revolución egipcia como para prestar atención a la revolución marroquí. Hoy, como cada domingo, el norte de Marruecos, antiguo protectorado español, está manifestándose por una vida digna en una primavera que pudo empezar en el Sáhara. Algo que no aparecerá en ningún periódico ni en ninguna televisión, algo que para nosotrxs no existe. La primavera, ya se sabe, vista desde cerca produce alergias.

El movimiento de la indignación marroquí, curiosamente, también nació un día 20, en este caso de febrero. Apoyar con firmeza el #20f sería una forma de demostrarnos que esta tierra no merece todos los 20 de noviembres que acumula ya su historia.

(Click en la imagen para ver el vídeo)

 

 

Marruecos no es Marrakech (II): Sáhara, #20F y Buya Omar

Written by Brigitte Vasallo. Posted in Lugares, Norte de África

olvidados de los olvidados

Se estrena “Los olvidados de los olvidados”, un documental sobre la situación que viven lxs enfermxs mentales en muchas partes de África.

Marruecos no es Marrakech:

Sobre el año 1997 fui la traductora de la fotógrafa holandesa Desirée Dolron, llegada a Marruecos para terminar su trabajo “Exaltation”, realizado durante una década sobre el trance alrededor del mundo. Dolron venía herida por un historia cercana de trastornos mentales muy destructivos que la llevó a interesarse por el santuario-sanatorio de Buya Omar. Situado en el interior del país, en el santuario se promovía la curación a través de la música y del trance, algo por otro lado en absoluto ajeno al islam y que cuenta con una larguísima tradición transcultural. Pero esa era sólo la teoría poética: al llegar a Buya Omar encontramos un escenario infernal, terrorífico, una auténtica pesadilla: el encadenamiento, en ocasiones de por vida, del eslabón más débil de la tremenda cadena de la violencia: las personas diferentes, las excluidas, las feas, las inoportunas, las irreductibles. Persones con dolores del alma, con ascos a la vida o con mala suerte, seres vivos enterrados en un lugar de muerte, rehenes.

En los días que estuve en Buya Omar nunca vi nada parecido a una sanación. Vi música, sí, y vi miseria. Vi a mucha gente encadenada a árboles, tirada por el suelo, cubierta de piojos, vestida con harapos mientras los hombres del pueblo, los “sanos”, jugaban a cartas en el café y sus mujeres paseaban en grupos cargando con niños despeinados. Vi la normalización de algo imposible. Y vi lo que hace el poder sobre las personas que lo sufren, sí, pero también en las que lo ejercen. En un país martirizado por la tiranía de Hassan II, todo pequeño cacique de barrio repetía a su escala los agravios del gran poder. Sentí qué significaba en el día a día la corrupción y la violencia administrativa. Buya Omar era en aquel entonces una gran metáfora del sufrimiento del país entero.

Desirée no logró ninguna foto. En estos 14 años yo nunca he escrito sobre aquello, e incluso en este post lo hago titubeante, incapaz de mirarlo realmente de cara. Pero al final la descripción del lugar concreto tal vez sea lo de menos. Después de varios años viviendo en el país, fue allí donde entendí lo incomprensible. Todo lo que he escrito después sobre Marruecos y sobre el mundo, lleva sin duda la huella de Buya Omar.

En los próximos días enlazaré el Sáhara, Buya Omar, y el futuro, que en Marruecos se denomina #20f.

 

Más información:

Buya Omar, el infierno de los locos. Interviu, 2008