Julien Weiss: cuando el mito se hizo hombre
Me acerco a Julien Weiss abrumada por el peso de su nombre: referencia imprescindible de la mejor música docta árabe, nacido francés pero residente desde hace tres décadas en Siria, en un palacio mameluco del siglo XIV, rodeado por maestros sufís del islam que él mismo profesa. Sus conversaciones versan sobre astrología, príncipes medievales, musicología, y en las fotos de sus discos nunca sonríe. Me acerco como si fuese a encontrarme con Leonardo da Vinci… o con E.T. Sin embargo la sonrisa es lo primero que me ofrece para iniciar una entrevista fresca, llena de guiños, de un humor agudo y cordial.

