“Ko to tamo peva”, (“Línea no regular”) de Slobodan Sijan, es una de las grandes películas yugoslavas y es, al tiempo, la precursora directa de una gran película europea (y, claro, también yugoslava): “Underground”, del bosnio (perdón, serbio) Emir Kusturica.
Hace unos días publicaba una entrada que reflexionaba sobre la conveniencia de hablar de serbios de Bosnia y de croatas de Bosnia, en lugar de hablar de, simplemente, de bosnios/as y tratar a todos por igual.
El tema es muchísimo más complejo de lo que pudiéramos resumir aquí, sin embargo me ha parecido interesante dejaros con el testimonio de Jovan Divjak, conocido por ser un general serbio (nacido en Belgrado), residente en Bosnia-Herzegovina y que dirigió la defensa de la ciudad ante el asedio de las tropas de su país de nacimiento.
(c) www.pbs.org
En la página de PBS, canal de televisión estadounidense, he encontrado un fantástico mapa interactivo sobre la distribución “étnica” de Bosnia-Herzegovina desde antes de la guerra hasta la actualidad. Y entrecomillo “étnica” porque, para empezar, las etnias no existen (o, si existen, deberían no existir) pero, además, porque en el caso de Bosnia Herzegovina (y de la antigua Yugoslavia) la palabra es un sinsentido. Los habitantes de la antigua Yugoslavia son culturalmente (étnicamente, como dicen algunos) eslavos del sur, como la palabra (yugoslavo) significa. Al margen de ello, en los distintos encontronazos que los monoteísmos tuvieron en aquel territorio la población se fue convirtiendo al cristianismo ortodoxo, al cristianismo católico o al islam, a lo que hay que añadir la llegada de los judíos expulsados de la Península Ibérica y la existencia de incrédulos, ateos e iluminados, como en todas partes.