Inmigración, acuerdos de pesca y populismo xenófobo
Cuando el pasado 14 de diciembre leí que el Parlamento Europeo votó en contra de la prórroga del acuerdo de pesca entre la Unión Europea y Marruecos busqué directamente las felicitaciones de los grandes racistas españoles sobre el tema. Pero, inexplicablemente, no las he encontrado.
Tiremos del hilo:
Dice la Eurocámara que el acuerdo provoca sobreexplotación, es ilegal porque interfiere en los recursos de la población saharaoui y no es rentable para la UE, que paga una tasa muy alta a Marruecos a cambio de muy pocas licencias de pesca (pocas, añado, pero que provocan sobreexplotación).
Según La Vanguardia “se pide a la Comisión Europea que presente cuanto antes un mandato negociador para un futuro acuerdo pesquero UE-Marruecos “que sea sostenible económica, ecológica y socialmente. También se pide a Bruselas que el futuro pacto se ajuste a las oportunidades reales de pesca a partir de estudios científicos y consultando a los propios pescadores. Los eurodiputados reclaman que el acuerdo contribuya al desarrollo del sector pesquero en Marruecos con la inclusión de programas de formación y ayudas a la flota local. Sobre el respeto a los recursos propios del Sahara Occidental, la resolución, pactada por populares, socialistas y liberales, pide que se respete “el derecho internacional y los beneficios de la población local”.
El informe de la OIM lo deja claro: la única fórmula efectiva para hacer regresar a las personas migrantes a sus lugares de origen es mejorar las condiciones de vida allí. Blanco y en botella, como quien dice.
“(…) el ejemplo de Polonia pone de relieve los efectos de los resultados económicos de un país de origen en las decisiones de retorno de los migrantes. Desde 2008 se registra un aumento en el número de migrantes polacos que retorna, lo que probablemente obedece al hecho de que Polonia es el único miembro de la UE que no ha caído en recesión y ha continuado su crecimiento económico”.
Gracias a un futuro acuerdo de pesca más equitativo, por lo tanto, los Mohaméds® de Duran i Lleida o del conseller Cleries van a volver a sus casas ¿no es fantástico?
En el caso de Marruecos, sin embargo, hay aún un último escollo. Los acuerdos de pesca (o cualquier otro) se negocian con un régimen corrupto (muuuyyy corrupto).
Y aquí es donde vienen los problemas. El régimen corrupto alquila sus aguas territoriales como si fuesen patrimonio personal, totalmente ajeno a las necesidades del pueblo. Eso es bueno para la “incorruptible” Europa ya que nos permite pescar a nuestras anchas. Sin embargo, el pueblo, arruinado, emigra para subsistir. Y al llegar a Europa se convierten en objeto de campaña electoral y de preocupaciones de esos mismos políticos populistas que firmaron los acuerdos de pesca injustos con los regímenes corruptos. Nos vienen a robar el trabajo y la identidad… y nosotros nos lo creemos y les seguimos votando para que sigan firmando esos mismos acuerdos y llenando, al mismo tiempo, nuestro discurso político de odio.
Más información:
OIM: Informe 2011 sobre migraciones
Público: La Eurocámara anula el acuerdo de pesca con Rabat por el Sáhara
ABC: El movimiento 20F marroquí sale a la calle




