Hace unos meses tuve la suerte de colaborar intensamente con Fermin Muguruza en la preparación de una serie documental sobre la música que se hace en los países denominados árabes y que, sobre el terreno, son mucho más que eso.
El panorama musical que descubrimos en Argelia nos dejó poco menos que desolados.
Mucho se ha hablado sobre la relación de Goran Bregovic con la música tradicional de los balcanes y los músicos que durante siglos la han mantenido viva.
Sin duda, Bregovich ha montado su carrera internacional gracias a canciones populares de los balcanes, muchas de ellas de la tradición gitana, tomando pues un protagonismo que no debería ser suyo.
Por otro lado, ¿existiría el fenómeno de la música balcánica en la Europa occidental si no existiese Bregovic?
Y aún ¿importaría mucho si la Europa occidental no hubiese descubierto la música gitana de los balcanes?
Todas estas respuestas, se irán contestando. De momento, ante las acusaciones de apropiación, Bregovic contesta con lindezas de este tipo:
“(…)Experiencias como la de la plaza Mayor permiten descubrir músicas que nunca salen en la pantalla del hogar. Lo expresó una joven a su amiga: “No sé quienes son, ni de dónde vienen”. Se refería a Irina Loghin y a Sorin Tanase, dos veteranos cantantes rumanos con los que disfrutaron cientos de sus compatriotas, y que se cansaron de firmar autógrafos. De estribillos que se les oyeron se inspira Bregovic, al que se acusa de apropiarse melodías de los gitanos. Él argumenta que el viejo arte de pillar de las tradiciones lo han ejercido desde Stravinski hasta Bártok. Y asume riendo el dicho de que los grandes artistas copian y los genios roban: “Sí, yo robo, no soy un genio, pero robo”. Carlos Galilea, El País, 20/05/2003
Yo me quedo con la reflexión que hace El Blog del Comaandante, refiriéndose al extraordinario músico gitano Saban Bajramovic, que colaboró en numerosas ocasiones con Bregovic: “Hubiera pasado desapercibido para el mundo payo sino hubiera sido por Bregovic y Kusturica. Uno y otro tomaron prestadas canciones suyas y las popularizaron. Como consecuencia de esto hubo quien reclamó derechos para Saban, pero este pasó de todo, libre una vez mas. Si escuchas a Goran y luego a Saban sabes perfectamente donde está el corazón, y donde la inteligencia, ja“.
Hace ahora dieciocho años, algo más de cuatro millones de habitantes de la costa adriática yugoslava se despertaron habitando un nuevo país: Croacia, Hrvatska. Esta nación, antigua e independiente en muchos momentos de su historia, pertenecía desde 1945 a la Federación Yugoslava, el único país que habían conocido todos aquellos croatas que tuviesen en 1991 menos de 46 años.
Infinidad de veces, mis amig@s, y otros que no lo son tanto, me han llamado cosas terribles por ser fan incondicional de Eurovisión. He de decir que muchos de mis amigos son músicos, musicólogos o críticos musicales, lo que les da autoridad moral sobre mis gustos musicales.
No me achanto por ello, no, bien al contrario. Estoy dispuesta a demostrar que Eurovisión, si se la mira con los ojos adecuados, está llena de pequeños milagros.
Milagro 1: Año 1981. Representando a Yugoslavia, Seid Memic Vajta. Coros: Jadranka Stojakovic